Cómo empezar a leer en inglés. Cinco consejos

Después de unos días de pausa por vida opositora toca empezar marzo en Gorgonas ¡Bienvenidos!

Hoy además toca una entrada algo atípica.

Una amiga a la que adoro está empezando a leer en inglés y eso me llevó de viaje mental a la época de oro de la bloggosfera y Book Depository, cuando los libros en este idioma se volvieron accesibles y a un precio que, comparado a los españoles, era de ganga. En aquellos tiempos proliferaron las entradas con consejos para poder dar el salto y, la verdad, aunque la mayoría eran demasiado básicas y repetitivas, a mí me ayudaron mucho a tomar decisiones y sentirme acompañada. Años después y ahora en medio de sacarme Estudios Ingleses, me hace ilusión poder escribir mi versión.

Así que aquí lo tenéis, cinco consejos para empezar a leer en inglés:

CONSEJO 1

Aunque siempre es más sencillo tirar por la narrativa infantil y juvenil, lo más importante es que escojáis algo que os llame mucho la atención. Algo que hubieseis leído de todas maneras. Si enfocáis la tarea como estudiar os va a aburrir y le vais a prestar muchísima menos atención, así que al final os va a servir menos y no os va a dar ganas de coger otro libro en inglés.

Yo empecé de la peor manera posible, con Jane Eyre de Charlotte Bronte y Neverwhere, de Neil Gaiman. Pero me fue mucho mejor que todas las veces que lo intenté con libros que se suponía que eran apropiados para esto. Y no penséis que es porque partía de un buen nivel con el idioma, en absoluto. El tener ganas genuinas de hacer algo ayuda muchísimo.

Eso sí, intentad tener un poco de cabeza. Cosas como la ciencia ficción dura si no tenéis ese vocabulario ni en español, o fantasía de curva de aprendizaje alta, como Malaz, mejor no. Y, a ser posible, no hagáis como hice yo con Jane Eyre y escoged algo contemporáneo.

CONSEJO 2

No os paréis a mirar diccionarios. De nuevo, hay que evitar que la tarea se parezca a hacer los deberes. Estudiar da sueño, es cansado, es trabajo. Por mucho que queráis formaros y estudiar sea muy bonito, el cerebro funciona mejor cuando no se siente obligado. Para empezar, siempre, leed por contexto. Avanzad.

También ayuda porque, a largo plazo, la idea es que no necesitéis pasar por el proceso de traducir mentalmente las cosas. Y, si os acostumbráis a que esto es un trabajo, luego se vuelve más complicado dejarlo de lado y “no pensar”. No pensar en el sentido de que, al leer español, no tenéis que pensar en qué significa, viene solo. Y la idea es llegar ahí con el idioma que estéis aprendiendo.

Cuando estéis cómodos entonces es el momento de ir parándose. Ahí es cuando se vuelve divertido indagar y no motivo de abandonar el libro o de cogerle manía.

CONSEJO 3

Y, por ese mismo motivo, a ser posible escoged algo corto pero no tan corto como para que sintáis que habéis hecho trampas. Otra cosa que le suele gustar mucho a los cerebros es el subidón de tarea terminada y objetivo conseguido. El recuerdo de he leído mi primer libro en inglés y ha sido una gran lectura es uno muy bonito de tener.

Pero si escogéis algo demasiado corto y tenéis síndrome del impostor o similares os va a entrar, todo el rato, la cosa de que en realidad todavía no habéis leído un libro en inglés. Pasa lo mismo con la literatura infantil, que si no la cogéis porque os apetezca os puede dejar el sabor negativo de que era “un truco” y de que aún no tenéis el nivel suficiente.

De hecho estoy muy segura de que a muchos os pasa ya. Que en el instituto leeríais alguno de los librillos esos adaptados que se usan para clase y todavía sentís que no habéis leído nada en inglés.

CONSEJO 4

Si os gusta releer, para poder leer por contexto, es una opción buenísima. Además así podéis empezar a pensar en las diferencias con una traducción, y eso también es divertido.

No es inglés, pero antes de hacer el examen B1 de francés me leí su versión de Crepúsculo y os puedo asegurar que es el único motivo por el que lo aprobé.

Si no os gusta releer, libros de los que hayáis visto su versión cinematográfica pueden ser muy buena opción.

Otros formatos que ayudan mucho son el cómic o el álbum ilustrado. La imagen de cabecera es de Los pequeños macabros de Edward Gorey, un libro diminuto en el que el autor exponía en orden alfabético trágicas muertes de niños junto a dibujos de gran elocuencia. Estas cosas parecen una tontería pero ayudan un montón con el vocabulario. Además aquí, como son frases sueltas, sí es más ameno usar diccionario.

Y, si queréis hacer un poco de músculo antes de coger una novela o un cómic, canciones. Siempre, siempre canciones. Leer la letra de vuestras favoritas, incluso traducirlas como hobby, da una gran comodidad con el idioma. Además es una de las mejores maneras de aprender los códigos básicos, tipo el uso del color azul para designar la tristeza.

CONSEJO 5

En caso de que podáis y no os muráis de vergüenza y sufrimiento, intentad leer alguna que otra parte en voz alta. No hace falta que sean páginas enteras. Escoged palabras sueltas, frases que os hayan llamado la atención, vuestros momentos favoritos. Ayuda mucho a mantener la atención en la tarea y a la retentiva. A que resulten cómodas algunas expresiones.

También, si el libro tiene algo especialmente memorable y lo escribís a mano en un cuaderno, va genial. Es muy buena forma de internalizar la estructura del idioma.



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