Toy Story: hasta el infinito y más allá

DISNEY, PIXAR, DISNEY

La llegada de los 80 supuso para Disney el pistoletazo de salida a 30 años de subidas, bajadas y cambios inmensos que repercutirían en toda la industria. Esta historia, que es la de Toy Story, empieza con la progresiva jubilación de los conocidos como los nueve ancianos de Disney, animadores de gran fama que acompañaron a Walt desde muy pronto en sus negocios.

Y es que cuando un hueco aparece tiene, por supuesto, que ser ocupado por un nuevo trabajador y la compañía del ratón se enfrentaba a un momento delicadísimo con el necesario cambio generacional. A este grupo pertenecía John Lasseter, un graduado de CalArts que entró a trabajar a Disney en el mismo año que acabó sus estudios, 1979.

Este trabajo, sin embargo, no le duraría mucho.

Obsesionado con el 3D, que la empresa ya estaba usando en producciones como Tron, Lasseter veía en el CGI una herramienta extraordinaria para la realización de fondos en la animación tradicional. Disney no se opuso en principio y el artista estadounidense empezó a trabajar en una versión de donde viven los monstruos que convenciese a los ejecutivos de su plan: hacer una película con esta técnica de la tostadora valiente.

Todo esto terminó en nada. Lasseter terminó siendo despedido en torno a 1983.

Una serie de carambolas y los contactos adecuados le metieron en LucasFilms, que estaba haciendo progresos informáticos y que, de mano de Ed Catmull, propusieron a Lasseter un nuevo cambio de paradigma. No hacer solo los fondos, atreverse con los personajes. En 1984 aparecen las aventuras de André y Wally B.

Disney-Pixar© 1984

Este es el inicio de Pixar pero también del divorcio de George Lucas, que le llevaría a venderles. Aquí es donde entra Steve Jobs.

Con esta nueva financiación llegan dos de los elementos principales para la aparición de Toy Story.

El primero es Luxo Jr, un corto de tan solo dos minutos que apareció en 1986 y que servía como muestra de su tecnología. Se convirtió, como lo conocemos hoy día, en la imagen de Pixar y sirvió para conseguir la primera nominación de la animación CGI en los Oscar.

Ese mismo año Disney presentaba al mundo Basil, el ratón superdetective, la primera película en la que usaron estas nuevas tecnologías para los fondos.

El segundo elemento es Tin Toy.

Disney-Pixar© 1986

Tin Toy son cinco minutos de un juguete entre aterrorizado y curioso frente a un bebé que, por supuesto, hace cosas de bebé. Es, podríamos decir, una precuela directa de Toy Story. Hoy en día puede resultar un poco perturbador e incluso marear un poco en especial al principio, pero lo cierto es que es tierno, gracioso y tiene todo el potencial que explotaría en el largometraje que nos ocupa. En la imagen que he puesto se ve demasiado bien porque la apañaron un poco para hacer el nuevo poster, que es de donde sale esa foto.

Si como hemos visto con Basil Disney ya estaba interesada en esta nueva animación sin duda fue un empujón grande que Tin Toy se hiciese con el Oscar en el 86. Oscar que ganó compitiendo contra Technological Threat, un corto de Kroyer (los de Ferngully) que presentaba fondos CGI y animación 2D para sus personajes.

Y el caso es que Steve Jobs tampoco estaba bien de dinero. Mientras, gracias a la tecnología CAPS que ambas empresas desarrollaron juntas, Disney seguía metiendo elementos no tradicionales tanto en la Sirenita como, por supuesto, en los Rescatadores en Cangurolandia y la Bella y la Bestia. A esto se suma la situación tan especial que se estaba desarrollando con pesadilla antes de navidad (esto lo dejamos para otro día) y tenemos a una Disney que le plantea a Pixar un trato de distribución aún lejos de las siguientes colaboraciones y posterior compra, de tres películas.

Lasseter pasó de soñar con fondos digitales a plantearse un proyecto de 80 minutos en el que todo fuese CGI. El contrato se firmó en 1991 y concluyó su aventura con la proyección en cines en las navidades de 1995.

A la película le sería otorgado un Oscar especial por sus logros.

UN VIERNES NEGRO PARA LLEGAR AL PRIMER LARGOMETRAJE

Si Pixar estaba esperando que su mayor reto fuese usar una tecnología con la que, de momento, solo habían hecho cortos en un largometraje, estaban a punto de llevarse una sorpresa.

Disney tenía toda la experiencia en cine que a Pixar, de momento, le faltaba. Para suplir esto y servir de apoyo habían puesto en el proyecto, entre otros, al famoso Jeffrey Katzenberg que por entonces era uno de los mandamás y cuyas ideas, sin embargo, no estaban cuajando en absoluto con Lasseter y compañía.

Las primeras versiones de Toy Story fueron un despropósito de personajes odiosos que pretendían ir dirigidos a un público adulto y que llevó, el viernes que el story final fue presentado frente a la compañía, a la casi cancelación y con ello despido de una gran parte de la plantilla. Pixar pidió dos semanas para solucionarlo, esta vez a su manera, y el proyecto empezó a despegar por fin.

Sin embargo no penséis que esta es simplemente una historia sobre ser fiel a tus ideas y no hacer caso al productor experimentado. Lo que no consiguieron de Katzenberg se fue solucionando con la adición de los nuevos guionistas, Sokolow, Cohen y Whedon, que estuvieron dando vueltas al trabajo y terminaron, junto a los creadores de la historia, desarrollando un trabajo tragicómico que se convertiría en marca de la casa.

Disney-Pixar© 1995

ANIMACIÓN Y MÚSICA: UNA LARGA RELACIÓN

Las bandas sonoras han sido una parte fundamental (tanto en presencia como en ausencia) de la experiencia cinematográfica. En el caso de la animación Disney, aunque hay algunas excepciones, es obvio que la ha utilizado como uno de sus principales activos y, hasta cierto punto, pensar en Disney es pensar en las canciones de nuestra infancia.

Y aquí estaba uno de los retos principales para el equipo de Pixar. No querían un musical pero, viniendo Lasseter de esa formación y trabajando con la compañía del ratón, no podían no ser conscientes de la importancia vital de este apartado para su película. La papeleta se solucionó con Randy Newman y su banda sonora, que incluía la maravillosa hay un amigo en mí, interpretada en inglés por él mismo. En España fue Tony Cruz, que hizo un trabajo excepcional.

Tanto la banda sonora como la canción fueron nominadas a los Oscar que, sin embargo, se llevó en ambas categorías Pocahontas.

LOS ACTORES DE DOBLAJE

Tom Hanks y Tim Allen fueron los elegidos para dar voz en versión original al dúo protagonista. Por supuesto ambos aportaron bastante a sus personajes y, para entender qué hizo a esta película como es, creo que siempre conviene verla alguna vez en versión original. De hecho fue la voz de Tim Allen lo que llevó a Buzz de un juguete pagado de sí mismo al maravilloso juguete que no sabía que era un juguete que todos conocemos.

Aún así, por lo menos en España, tenemos también un trabajo increíble en este apartado. Os dejo un enlace a la wiki de actores de doblaje aquí para que podáis ver la lista si queréis.

Disney-Pixar© 1995

LOS NIÑOS Y SUS JUGUETES: LA IDEA DEL MILLÓN

Toy Story no es la primera ni la segunda historia que otorga sentimientos a los juguetes. Al final esta no deja de ser una idea enraizada en el propio concepto de juego. Los niños usan su imaginación para dar vida a las cosas y dentro de ese microcosmos hay una magia inherente e innegable que se otorga a los propios objetos. Al menos, claro, mientras permanecen como el centro de atención.

Lo que hace especial a la película de Lasseter es cómo divide la acción entre la narrativa infantil y la de adultos. Siendo este, además, el ADN en las tres primeras películas de la saga.

Cuando era pequeña lo que más me gustaba de Toy Story era la relación de Woody y Buzz y, sobre todo, el arco de crecimiento de Woody. Yo también era una niña pedante, aunque no fuese nunca la popular, y empatizaba muy bien con el carácter desagradable y engreído del vaquero. A la vez, claro, soñaba con tener mi propio Buzz. Me gustaba ver a los niños jugar, me aterrorizaba Sid pero veía sus partes en bucle, engullía el sentimiento de equipo y me reía con las bromas y momentos absurdos.

Pero es que además cambió mi manera de jugar y de relacionarme con mis muñecos. Creo que pocos piropos más grandes le puedo dar a una película infantil. A veces me escondía para intentar descubrirles moviéndose y una gran parte de mi concepto de estructura en una historia sale de aquí. Y es que Toy Story era mí película. La que veía una y otra vez.

Como decía, sin embargo, no es en este apartado en el único en el que brilla y ahora como adulta la entiendo mejor y me hace aún más gracia. Tampoco esto es algo único de Toy Story, hay una cantidad inmensa de películas infantiles llenas de guiños, pero aún así la manera en la que esta lo hace me parece mágica.

EL VAQUERO Y EL ASTRONAUTA

La dualidad de tramas en Toy Story no es algo sutil y parte desde el propio diseño de sus personajes. Uno alto y fino otro más bajito y achaparrado. Uno cínico y mentiroso el otro directo, inocente y obtuso.

Uno vaquero y el otro astronauta.

Toy Story se dirige a los niños del 95 partiendo de un concepto vivido en todas las generaciones, el paso a la modernidad. Tanto Woody como Buzz son el mismo arquetipo de héroe estadounidense pero en diferentes momentos históricos. Al de la conquista del espacio, además, se le añade el estreno de la archiconocida Guerra de las Galaxias.

Hasta la trama de Buzz, el único que conoce las debilidades en el arma de su gran enemigo Zurg, viene de una herencia directa Lucasiana. Que, recordemos, había sido la primera fuente de ingresos de Pixar.

A estas oposiciones se le junta que Woody se cree muy listo pero en realidad prácticamente todo lo que dice resulta ser lo opuesto y casi todos sus planes son un fracaso absoluto. Mientras, por el contrario, Buzz tiene una suerte alucinante que le hace caer con estilo y romper las normas sin consecuencias. Dentro de esto destaco la escena cuando, intentando llegar a Pizza Planet, Woody termina en la zona de carga y Buzz hace su viaje tranquilo junto al asiento del conductor.

Disney-Pixar© 1995

El juguete espacial está rompiendo las normas al exponerse a ser descubierto aunque, de manera curiosa, eso le hace seguir las de conducción vial. Woody por su parte no se arriesga y, sin cinturón, termina aplastado y desconcertado. Esto le hace caer debajo de un vaso de cartón que otorga a Buzz la idea de cómo colarse en el lugar que él piensa fuertemente guardado. Exclama, entonces, Woody ¡eres un genio!

A esto le pone el broche de oro de película infantil con el final conciliador, la cama con los cojines de vaqueros y la colcha de Buzz y la sensación de que jugar en realidad nunca ha cambiado tanto.

LA TRAGICOMEDIA CON FINAL FELIZ

Dentro de ese atractivo adulto Toy Story deslumbra con un guion muy gracioso. O por lo menos, claro, que apela muchísimo a mi sentido del humor. Tanto al de cuando era un mico como al de ahora.

Desde los momentos más absurdos, como Buzz lanzándole el brazo a Woody cuando este le pide que le eche una mano, hasta la compleja frustración que los dos personajes se producen mutuamente. Me encanta. Siento que mucho de mi humor como millennial salió de aquí. En especial la sensación de cinismo y hartazgo existencial que lo permea todo pero que se ve salpicada de buenas intenciones, colores brillantes y, claro, juguetes.

Disney-Pixar© 1995

Hay una frase que dice Rex, justo cuando descubren que Buzz de verdad estaba con Woody, que siempre me llega al corazón: genial, ahora me siento culpable. Esa mezcla de egoísmo, patetismo y drama en una escena de acción y risas me parecen impagables.

A esto se le suman temas muy dolorosos como el de aceptar quién eres, tus limitaciones, las normas que tienes que seguir y que quizá no eres tan especial como creías. Pero que se acompañan con un optimismo cansado que te dice que, aún así, puedes ser especial para alguien.

UN JUEGO DE ANTICIPACIONES

Al final, pese a las dificultades para logarlo, funcionó como un reloj. Esto convirtió a a Toy Story no solo en una película muy divertida para ver una vez si no en un gran entretenimiento para el revisionado. Sobre todo porque la cinta utiliza genial las anticipaciones y los pequeños engaños.

Desde la primera secuencia, cuando se va abriendo el plano para ver que el escenario es solo un cuadro en casa de Andy, ya apunta maneras. Aquí podemos ver cómo todo estaba construido como un lugar seguro para Woody en su posición de juguete favorito. Desde este punto van rompiendo con eso de una manera que me parece muy divertida.

Pongamos algunos ejemplos.

Cuando los juguetes mandan a los soldados para descubrir los regalos de cumpleaños de Andy estos informan de una colcha. Todos respiran tranquilos. ¿Quién ha invitado a ese niño? exclama el señor Patata. Unas escenas después, sin diálogo, descubrimos que la nueva colcha es una colcha de Buzz Lightyear.

La pareja de mudanza es otro de estos numerosos momentos. La primera vez que vemos a Woody ejerciendo su posición privilegiada recuerda a los juguetes que, para no perderse en el proceso, no se olviden de elegir un compañero y de no separarse de él. El vaquero, por supuesto, parece dar por sentado que esta no será una necesidad para él. Su compañero es Andy como bien dice su bota. Al final de la película esta claro que sí que necesitaba uno y que, por supuesto, era Buzz.

También, aunque probablemente no estaban planeadas, una gran parte de estas anticipaciones se completaron en la segunda y tercera entrega y es bastante divertido verlas ahora. A la vez hay referencias a cosas pasadas como un plano al inicio de la película en el que podemos ver un libro llamado Tin Toy con Lasseter como nombre de autor.

Disney-Pixar© 1995

Toy Story fue nominada al Oscar por mejor guion original, dando esta visibilidad por primera vez a una película de animación. A estas alturas de entrada creo que he nombrado muchas veces estos premios y quiero dejar claro que no opino que sean una guía fidedigna. Lo relevante es ver con todo esto la impresionante escalada de Pixar y la relevancia de este primer largometraje CGI en la industria.

AUNQUE NO TODO ESTÁ BIEN: LOS PERSONAJES FEMENINOS

Llevo mucho rato cantando las bondades de Toy Story pero, por supuesto, también hay cosas que no me gustan. A la cabeza está el trato de sus personajes femeninos.

Bo Peep es el único de los juguetes femeninos con diálogo y ya desde el diseño tiene mucho que decirnos. Es más un adorno que un muñeco de verdad, de porcelana, frágil y su posición es la de interés romántico de Woody que tiende a disculparle todo.

Disney-Pixar© 1995

Es un muñeco de Andy, quizá a Andy no le gustaba ningún otro tipo de muñecas aunque juegue de manera muy específica a las damiselas en apuros, pero la ausencia de otros personajes con peso hace que no sirva como excusa. En especial si pensamos que al final de la película anuncian la aparición de la señora Potato y se asume, como un gag, que será instantáneamente el interés romántico del señor Potato.

Tampoco ayuda la degradación del ámbito del hogar en la cómica escena de Buzz con el delantal tomando el té. Ha caído lo más bajo posible, quiere representar. Y lo único que está haciendo es tener una agradable sesión de juego con Hannah, la hermana de Sid. Reconozco que esta es una parte de la película que a mí me hace gracia (sobre todo el pequeño chiste de humor negro de María Antonieta y su hermanita) pero la problemática es inherente.

El trato a las personas humanas es quizá más complejo y con decisiones tomadas intentando ahorrar en personajes y actores de doblaje. Aún así es destacable que, quitando que sé que tuvieron problemas con las licencias de juguetes que podían usar, Molly no tiene los suyos propios y eso es parte de lo que nos deja en la posición de partida que comentaba.

De hecho, si os metéis en la sección de Toy Story en la web de Pixar, podréis ver que en el diseño de personajes ni siquiera aparece la propia Bo.

CONCLUSIÓN

27 años después Toy Story sigue siendo una película magnífica, con muchas cosas que han sobrevivido al paso del tiempo y unas pocas que no lo han hecho tanto. Fue rompedora en lo técnico, cambiando el rumbo de la historia de la animación y lo acompañó todo con una historia sólida y un guion gracioso y bien montado que me parece excepcional.

Disney-Pixar© 1995

FUENTES

Pixar: Toy Story (consultada por última vez 26/02/2022)

Furniss, Maureen (2016). A New History of Animation. Thames&Hudson

Paik, Karen (2007) To Infinity and Beyond: The Story of Pixar Animation Studios. The Art Of Series. Chronicle Books

  • Dirección: John Lasseter
  • Historia: Lasseter, Docter, Stanton y Ranft
  • Guionistas: Whedon, Stanton, Cohen, Sokolow
  • Música: Randy Newman
  • Dirección artística: Ralph Eggleston
  • Edición: Gordon, Unkrich
  • Año: 1995
  • Género: Fantástico. Comedia. Aventuras
  • Duración: 80 min

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