Reseña: «Sueños de trenes» (Clint Bentley)

Después de muchos años sin hacerlo me he vuelto a poner un reto de ver películas de los Oscars. Creo que ya os lo comenté en la entrada con la que cerré enero, pero son unos premios que me dan bastante igual y que a la vez me resultan útiles. Me ayudan a tener una sensación del grueso artístico cinematográfico de un año, sobre todo en las áreas que me interesan menos.

Esta entra en esa categoría de cabeza. Es una película que, sin haberme puesto el reto, no habría visto nunca. No me gustan las historias de reflejo de vida cotidiana, lentas y, a la vez, grandilocuentes. No digo que sean malas, digo que a mí en lo personal no me llaman nada.

Aunque no puedo decir que me haya gustado en sí, ha tenido valor narrativo y formativo para mí.

Sueños de trenes es espectacular visualmente. Tiene movimientos de cámara atrevidos que no marean ni me dan ganas de parar la película (sí, El renacido, hablo de ti. Te sigo odiando); Graba la naturaleza con mimo, con una paleta de colores que te mete de lleno en el sitio, en la sensación de los protagonistas. En un momento dado va a haber un incendio pero la ceniza está mucho antes de que llegue, haciendo un ciclo con que no estamos viendo un trozo de vida tal cual, si no asistiendo a los recuerdos narrados de una persona. El juego de horas del día, de temperaturas, de realidad, idealización y terror es sutil y está muy bien engranado con el montaje para que, mientras la ves, estés centrado en lo que tienes delante y no buscando un mensaje más allá.

Hay varias planos de botas clavadas en árboles que son lo mejor que me llevo de la película. El tiempo que le he dedicado habría estado ya bien invertido solo por ellos.

Más allá de lo visual que, de verdad, está muy bien rodada, es una de estas historias de persona corriente a principios de siglo pasado que quieren que veas la dureza y el silencio del Estados Unidos rural. Y que a través de esa experiencia saques pensamientos muy profundos. Como digo, no es mi tipo de ficción, pero creo que para el que le guste este apartado también está muy bien hecho.

Por un lado es que la actuación del protagonista, Joel Edgerton, es excelente. Todos los demás personajes son accesorios al suyo, lo hacen bien, pero da un poco igual. Lo que importa es lo bien que mantiene un plano fijo en silencio y lo que expresa.

Por otro, el mensaje en sí, está bien planteado. A algunas partes les veo un valor extra por el momento político y social en el que estamos.

El personaje de Edgerton, Robert, es a priori el centro de la película. Un niño huérfano que ha visto cosas muy raras, que no encuentra un propósito en la vida hasta que tiene una familia, que tiene un trabajo duro y que ve repetirse, una y otra vez, el mal en el mundo. A menudo actúa con empatía, otras con apatía, otras veces es partícipe de la mala actuación. Y, lo importante, es que todas sus acciones le persiguen. Como os decía, además la película no trata sobre qué pasó, si no sobre cómo recuerda él lo que pasó.

Como digo, en cualquier caso, esto es a priori, es el argumento base. De lo que trata en realidad la película es sobre el progreso.

Desde el principio, cuando Robert aún es pequeño y no sabe por qué están pasando las cosas, sabemos que están deteniendo a gente de ascendencia asiática. Nunca se explica, nunca se vuelve a mencionar, y esto es así porque el único rango de movimiento de la acción son los recuerdos de una persona común a principios del siglo pasado.

A medida que avanzan las cosas y el protagonista empieza a ser agente del progreso, vemos como su trabajo lleva a las grandes construcciones estadounidenses. Al establecimiento del ferrocarril que, nos dice el guión, va a conectar por fin varias partes del país. Su vida, sin embrgo, no cambia. Y el racismo sigue sucediendo, siempre sin explicarnos por qué. Sólo pasa. Y Robert nunca va a recibir más información.

En nombre del progreso los accidentes y tragedias van a suceder sin freno. Y el progreso cada vez es más rápido y la empatía sin embargo no avanza con él. De lo que vemos al principio de la película al final estamos en un mundo totalmente diferente, uno en el que el trabajo que parecía tan importante, aunque haya sido parte de lo que ha llevado a la humanidad a otros puntos, de pronto parece vacuo. Algunas personas son dejadas atrás, sin pestañear.

Lo único que queda, para la gente normal del Estados Unidos profundo, es el recuerdo de esas personas que se perdieron. Y cómo incluso ese recuerdo, tan poco tiempo después, ya es absorbido por el futuro.

Una cosa muy interesante que hace la película es que esto no es solo causa del progreso humano. Lo que no hace la gente lo hace la naturaleza y los planos de hierbas y árboles creciendo son exquisitos.

Otro punto que me ha parecido bastante interesante es la manera en la que trata la realidad. Los recuerdos de nadie son la verdad, entendida como algo inamovible que simplemente es. Como una experiencia empírica libre de subjetividad. Y, como en lo que estamos es en los recuerdos de Robert, la mezcla entre lo fantástico (lo que no puede ser, pero de alguna forma se cuela en los resquicios de la vida), lo extraño (que existe pero es atípico, incluso monstruoso) y lo cotidiano, que es todo lo que está entre medias ya sea bueno o malo, está muy bien construida.

No quiero desvelaros mucho de la película, la verdad es que es una reseña complicada porque es este tipo de narrativa en la que pasar pasar no pasa mucho, pero no creo que os vaya a sorprender en ningún momento. Es lo que es, lo que esperas ver desde el principio. La lectura profunda es interesante, pero lo que tiene que llamaros sobre todo creo que es la experiencia visual y el ejercicio en empatía. Y, si os llama algo más allá de eso que yo no he sabido apreciar, sabed que se basa en un libro muy famoso.

Ah, y la banda sonora. No me puedo creer que casi cierro esta entrada sin hablaros de ella. La ha hecho Bryce Dessner y es perfecta para la película. Ambiental, sutil, siempre acorde al ritmo de la acción y a veces es tan buena que te olvidas de ella. Como si fuese un sonido de la naturaleza. Es un trabajo excelente que cierra, además, con una canción que ha hecho con Nick Cave. Tanto el conjunto de la banda sonora como la canción están también nominadas al Oscar.



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