Reseña: el último hombre (Mary Wollstonecraft Shelley)

  • Autora: Mary Wollstonecraft Shelley
  • Traducción: Lucía Márquez de la Plata
  • Editorial: Akal
  • Colección: Clásicos de la literatura
  • Tipo de libro: novela
  • Fecha de publicación: 13/07/2020 (original 1826)
  • Precio: 25 €
  • Páginas: 576
  • Formato: 14×22. Rústica
  • ISBN: 978-84-460-4856-5

QUÉ ES EL ÚLTIMO HOMBRE

Es una novela publicada en 1826 por Mary W. Shelley y una de las primeras (si no la primera) de tema apocalíptico/postapocalíptico. Probablemente la más famosa de sus obras después de Frankenstein, aunque en su día no contase con críticas favorables.

En los datos de la novela os he dejado los de una edición española de 2020 pero conviene recordar que su edición original (inglés) está ya libre de derechos de autor. Así, como casi todo este tipo de obras, podéis encontrarlo de manera legal y gratuita en el Proyecto Gutenberg. No he leído la traducción, yo he usado el texto del link que os he puesto, así que no puedo deciros si es buena o no. No he puesto el nombre del autor de la portada porque Akal no facilita ese dato en la ficha del libro de su web.

El argumento, según Akal: El último hombre da título a esta novela distópica publicada por Mary Shelley en 1826, en la que retrata una sociedad futura del siglo XXI que ha sido arrasada por una terrible plaga. El narrador, Lionel Verney, único superviviente de la enfermedad, recuerda los años finales de la existencia de la raza humana, cuyo fin profético había sido ya revelado en unas hojas incompletas halladas en la Cueva de la Sibila. Verney es quien con su narración de los acontecimientos deja testimonio del cumplimiento de la profecía y describe el desarrollo de los funestos sucesos que condujeron al triste destino de la humanidad.

CÓMO ES EL ÚLTIMO HOMBRE

Guerra, fuego, la plaga.

Evadne en el último hombre.

Denso y largo. Adictivo y fascinante. Es difícil para mí decir si me gustó o no. Siendo sincera me aburría, pero a la vez necesitaba terminarlo y en ocasiones, más que por la propia obra, era por los paralelismos con la vida de la autora y la contraposición a Frankenstein.

Como muchos sabréis, El Moderno Prometeo se ideó en una estancia en la Villa Diodati durante el año sin verano. Estancia que pasó con su marido y amigos cuando tenía unos veinte años. Aunque ya había vivido varias tragedias (si queréis saber más de esto hablé de ello aquí) estaba rodeada de sus seres queridos y el mundo estaba lleno de posibilidades. Sin embargo, apenas ocho años más tarde, cuando se publica El Último Hombre Mary está sola, en una situación económica apurada y nada de lo que publique puede ofender a su único benefactor: su reticente suegro. Es especialmente dramático si pensáis que para este momento la autora tenía veintinueve años y fallecería muy joven ella misma, con cincuenta y tres.

Así pues, es la ciencia ficción el arma que vuelve a escoger para explorar su situación. Y lo hace presentando al lector una visión apocalíptica de un mundo que va siendo arrasado por vaivenes políticos y una plaga. Detalle con mucho sentido dentro de su propia vida, pues es una epidemia de malaria lo que desencadenaría una gran parte de sus problemas.

Aunque este tipo de apocalipsis resulta una trama común hoy en día en su momento fue algo novedoso. La mentalidad de su época achacaba el destino de la humanidad a los actos divinos, mientras que en su novela es la naturaleza como tal la que se vuelve en contra de la humanidad. Esto la alinea con pensamientos de corte naturalista, que aún tardarían años en ser popularmente reconocidos. Es más, algunos de sus contemporáneos negaban que la extinción del ser humano fuese posible.

Estas líneas de pensamiento permeaban por supuesto a la literatura, y el gótico basaba mucho de sus señas de identidad en una visión idealizada y llena de inocencia de la naturaleza. Ideas con las que, pese a enmarcarse la novela completamente en el gótico, Shelly rompe en el último hombre.

Para que podáis ubicaros mejor temporalmente el origen de las especies de Darwin no se publicaría hasta 1859.

Así pues uno de los rasgos más destacables del último hombre, antes y ahora, es que la plaga es el antagonista principal, haciendo al ser humano presa de la naturaleza.

Con esta información podría parecer que el grueso de la novela esté ocupado por un único personaje (Lionel, el último hombre) pero en realidad el tema principal de la novela es la familia, tanto la genética como, por encima de todo, la familia que escogemos y nos escoge.

Los protagonistas, que son en realidad bastantes, están inmersos en su vida, en la política de su momento, en aprender filosofía y en sus relaciones mutuas. E incluso durante un tiempo piensan que la moral podría protegerles de la plaga que se está expandiendo por todo el mundo. Se sienten, en cierto sentido, elegidos. Igual que Mary Shelley se refiere en sus diarios a su grupo de amigos con ese término. La mayoría de sus actos son asociables a sus compañeros en la vida real y el evento del sol negro recuerda además sin duda al ya mencionado año sin verano.

En sus diarios vemos:

El último hombre. Podría muy bien describir los sentimientos de ese ser solitario, sintiéndome yo misma la última reliquia de mi querida raza, mis compañeros extintos antes que yo

Mary Shelley. 14 de mayo de 1824

En este sentido es interesante destacar que, siendo contemporánea Mary Shelley a la Revolución Francesa, el reinado del terror y Napoleón, en la Inglaterra de su novela nos narra cómo la decadencia de la casa Windsor da paso a un gobierno republicano.

Entre otras referencias y guiños políticos, especialmente relevante para nosotros en tiempos de Brexit, está cómo los personajes se ven a sí mismos inmunes a las plagas del resto del mundo por vivir aislados en una isla. No obstante la enfermedad llega y les deja algunos disgustos extra.

También la visión del resto de animales en la novela resulta muy llamativa. El texto empieza en la cueva de la Sibila donde en teoría aparece el manuscrito. Allí se encuentra también el esqueleto fosilizado de una cabra. En la parte final de la novela encontramos una viva atando el futuro con el pasado de una manera muy curiosa. Shelley en teoría entra en la cueva en 1818 y el encuentro del protagonista al final con estos animales se da en torno al año 2100.

La aparición de la cabra ha dado lugar a muchas teorías. Por un lado su posible relación con las tragedias griegas, donde eran sacrificadas como ofrenda al principio de las obras, o también con el dios Pan. Pan es un viejo conocido en la obra de la autora (véase el relato Midas, por ejemplo) pero además es uno de los posibles orígenes etimológicos de la palabra pandemia. También están las interpretaciones judeo-cristianas y la cabra como símbolo del inocente que carga con los pecados de otros.

Siguiendo la visión imperante en la época los humanos se sienten por encima de los animales. Pero al final de la novela la autora demuestra también que se posiciona a favor de las nuevas teorías naturalistas que no defienden un mundo antropocéntrico. Mientras la plaga ha acabado con los humanos no lo ha hecho con el resto e incluso se teoriza con una nueva especie dominante.

Dentro de esto el nombre del protagonista no es casual, evocando el nombre de Lionel la naturaleza animal de los seres humanos. Además su historia es la de una persona que al principio necesita ser civilizada y al final, frente a la soledad, necesita volver a su estado inicial.

PARA QUIÉN ES EL ÚLTIMO HOMBRE

Si te interesa la madre de la ciencia ficción este libro sin duda te va a atraer, incluso aunque la manera de escribir de Shelley te eche un poco para atrás. En lo personal no tiene mi estilo favorito y este tipo de narrativa no me resulta muy divertida, pero lo ha compensado con lo fascinante que me parece a nivel conceptual. También es cierto que me pasa lo mismo que con Frankenstein, así que si entrasteis bien en la primera yo creo que es más probable que os guste esta.

Si os gusta el género apocalíptico es posible que os atraiga ver donde empezaron y cómo algunos de sus tópicos actuales.

Quitando estas cosas no es una obra que recomiende muchísimo.

FUENTES

The Grim Unreality. Mary Shelley’s extinction narrative in the Last Man (Kaitlin Mondello)

The Last Man (Mary Shelley). Proyecto Gutenberg.

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