Reseña: Las Brujas (Roald Dahl)

  • Autor: Roald Dahl
  • Ilustrador: Quentin Blake
  • Editorial: Penguin (Puffy). Edición en inglés.
  • Fecha de publicación original: 1983
  • Precio: 5 €
  • Páginas: 208
  • ISBN: 9780142410110

QUÉ ES LAS BRUJAS

Es una novela muy corta para niños escrita por el autor de Matilda o Charlie y la Fábrica de Chocolate, Roald Dahl, e ilustrada como es norma con este autor, por Quentin Blake. Ha sido llevada al cine dos veces (la última este año, 2020) y cuenta además con una dramatización de la BBC e incluso una ópera. En español podéis encontrarlo en colecciones tanto de alfaguara como de santillana.

CÓMO ES LAS BRUJAS

El tema es: hacer un análisis de este libro es meterse en un berenjenal. Lo adoro y me parece innegable que es una buena historia con mucha influencia. Pero también me parece imposible pasar por alto su problemática y lo mucho que se ha debatido sobre ella.

Ojeando internet se repite muchísimo una discusión entorno al concepto de las brujas y es que según Dahl solo las mujeres pueden serlo y son las más terribles de las criaturas. Pero lo cierto es que a mí esta declaración no me molesta mucho, en parte porque el libro es cortísimo y es un uso estándar del folklore y en parte también porque en contraposición adoro al personaje de la abuela.

Soy consciente de que la novela juega con el tópico de señalar a las mujeres a las que no les gustan los niños como malas, y de que el autor lo refuerza aposta con imágenes como la de una bruja intentando atraer al protagonista con una serpiente, en clara referencia al pecado bíblico en el Jardín del Edén. Pero a la vez lo cierto es que me gustan muchas cosas del concepto de las brujas. Me gusta la idea de las reuniones, los venenos, los planes, cómo se desprenden de su falso ser. Y me fascina la Gran Bruja.

Lo que realmente encuentro alarmante es su definición en detalle y muy especialmente la parte en la que se dice que son calvas y aparecen, seguidas, las siguientes aseveraciones: “había algo indecente en una mujer calva” “¡qué horrible!” y “asqueroso”. Tampoco ayuda, por ejemplo, que las señale después como mujeres que (por no tener dedos) tienen los pies demasiado gruesos para llevar los zapatos “que a toda mujer le gusta llevar”.

Entiendo que en la literatura infantil se ha usado de forma básica la dicotomía bonito/bueno y feo/malo y que, de hecho, la enseñanza del libro es no fiarse de las apariencias. Entiendo también que ambos ejemplos son cosas asociadas de manera clásica a la imagen “femenina” y por lo tanto se definen como bonitos en el sentido de deseables por la sociedad. Pero no perdamos de vista que el libro se publicó en 1983, pasada ya la segunda ola feminista.

¿Era común el pensamiento de Roadl Dahl? Sí, como lo es ahora. ¿Justificable? no lo creo. Además las Brujas no es ni de lejos el único libro de Roald Dahl en el que se suceden este tipo de planteamientos.

Con esto dicho puede parecer extraño que adore el libro solo por un par de detalles de construcción de personajes y trasfondo brujeril. Pero es que The Witches tiene otros puntos fuertes que pillan justo entre mis mayores preferencias.

Para empezar está la separación que hace Roald Dahl entre el mundo de los adultos y el de los niños. Crecer es sinónimo de no entender y crea una barrera con la realidad de niños y ancianos al más puro estilo Alicia o Peter Pan. Además el autor (y esto es una constante en su obra) entiende que los niños no son tontos y les da el toque justo de tensión, misterio y violencia. Ayuda que el protagonista no tiene nombre propio y lo convierte en una suerte de universal infantil.

Me gustaría volver a destacar al personaje de la abuela. Es una señora imponente, que no deja que nadie pase por encima suyo y que fuma (y mucho) una especia de puros muy largos. A la vez es cariñosa y protectora, no escatima en afecto físico y psicológico y, lo que se me hace especialmente interesante, es que aunque es capaz de actuar en el ámbito de la madurez, no actúa como si existiese una barrera entre su realidad y la de su nieto.

Aunque es una fuente poco fiable en algunas cosas (insta a su nieto a fumar con el argumento de que eso evita los resfriados, cosa que es desmentida poco más tarde en la novela) lo es absolutamente en otras. Y esto es parte de la fusión que realiza el autor entre niños y ancianos. No porque en la mediana edad la gente no mienta, si no por el alto contenido irracional de sus argumentos y esta sensación perpetua de que los niños ven cosas que nosotros no. La abuela, en resumen, es la quintaesencia de las apariencias engañosas que pueblan toda la historia. Más aún que las tan difíciles de diferenciar brujas.

Encuentro fascinante y maravilloso como equipo protagonista a una anciana y a un niño.

El tercero es el tratamiento de la pérdida y la muerte. Este es un punto complicado porque no estoy de acuerdo con lo que plantea Roald Dahl y a la vez me parece un tema fascinante para la literatura infantil.

Para hablar de ello tengo que hacer spoilers así que no sigáis leyendo el resto del párrafo si no queréis más detalles. El caso es que al final de la novela el protagonista tiene que enfrentarse al hecho de que una vez convertido en ratón morirá en unos años, no llegando por lo tanto a convertirse en adulto. Son unos años estimados además similares a los que, en una suposición razonable, podrían quedarle a su abuela. La noticia no es recibida con pena por ninguno de los dos lados, ambos parecen aceptarlo con absoluta facilidad, atando estas dos etapas vitales de manera definitiva y dejando la juventud y mediana edad como un a parte. Es algo un poco horrible, lo sé. Pero a la vez la primera vez que lo leí me hizo entenderlo como la historia de una misma persona que es capaz de vivir toda su vida sin pasar por las convenciones sociales que, supuestamente, significan crecer. Y no es falta de seriedad o de responsabilidad, ambos personajes tienen mucho de eso, si no la capacidad de no conformarse.

PARA QUIÉN ES LAS BRUJAS

En este apartado una cosa que tenéis que saber es que Las Brujas ha sido durante bastante tiempo un libro prohibido en bibliotecas de varios países y debatido de manera profunda en ámbitos académicos. No estoy de acuerdo con prohibir libros pero lo que sí creo es que, aunque es un libro infantil sin duda, si vais a dárselo a un niño tenéis que saber lo que le estáis dando. Este libro plantea cosas que debemos superar como sociedad, concepciones muy equivocadas y dañinas y los niños a menudo no están equipados para ver estas cosas.

No obstante quizá lo que queráis sea hacer una lectura crítica con ellos.

En cuanto a adultos os lo recomiendo como una lectura ligera, de un día o dos, si os gusta Roald Dahl en general o si os gustaron las películas. Sobre todo si podéis tolerar todas estas cosas sin sufrir demasiado.

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