Crepúsculo: de fanfiction, costumbres y amor

Como fui una niña y adolescente respondona, con tendencia a discutir y, según mi profesora de matemáticas de segundo, abogada de causas perdidas, de pequeña pensaba que mis gustos eran solo míos. Que no estaban totalmente influidos por las modas y la sociedad. Además, claro, yo era diferente.

Ahora sé que todo eso era mentira y lo sigue siendo. Nadie es una isla y mi viaje vital para entender las influencias y manipulaciones sociales ha ido acompañado, durante dieciséis añazos ya, de mi relación con Crepúsculo.

Al principio lo adoré. Tenía la sensación de compartir una especie de broma con la autora. Una sobre la típica chica que dice que es torpe y fea pero que todos sabemos que es mentira, sobre tópicos de vampiros, adolescentes y, en general, todo lo que rodea a estos temas. Me mantuve aquí hasta que llegó el cuarto, la trama antiabortista, y mi apreciación de los libros sufrió un golpe del que nunca se van a recuperar.

Para este momento Crepúsculo y las chicas que disfrutábamos de Crepúsculo éramos ya desde hace tiempo carne de memes, de burlas, de ridículo generalizado y de comentarios de supuestos salvadores que venían a explicarnos por qué todo esto era tan tóxico.

Aquí se quedó la cosa durante mucho tiempo hasta que empezamos a crecer y a debatir en redes sociales de otra manera, con otras perspectivas. Se me abrieron los ojos de golpe. Soy cien mil veces más dura con las autoras y sus ideas que con los autores.

No quiero decir con esto que me haya reconciliado con Meyer (eso nunca va a pasar, por muchos motivos). Es más que, en la lucha que es siempre aceptar que disfrutas cosas que chocan bastante con tu sentido de la moralidad, favorecía muchísimo más a ellos antes que a ellas. Las cosas malas de Crepúsculo de pronto habían borrado todas las positivas y eso no me había pasado, por ejemplo, con Sanderson cuando leí el aliento de los dioses y levanté la ceja hasta el nacimiento del pelo.

Y, aún más, un porcentaje altísimo de los personajes y relaciones de libros considerados en general mucho menos tóxicos en realidad son iguales. La diferencia es que no se centran en el romance.

Entrando a un pequeño análisis de la obra, más allá de si Meyer escribe bien o mal, este parece uno de los problemas principales para cierto sector con la novela. El romance y, con él, todas las cosas que la sociedad ha insistido en asociar con lo femenino de manera constante.

Esto es lo que tiene que gustarte pero cuando te apoderes de ello y reproduzcas esta narrativa haremos mofa de ti hasta el extremo, en resumen.

Para empezar uno de los problemas que muchos lectores le achacan es una falta de acción, un problema narrativo porque el malo no importa lo más mínimo en la novela. En realidad esto es la base de Crepúsculo. La sensación a fanfic. Fanfics hay de todos los tipos y calidades pero una de las cosas que más se repiten es la búsqueda de reducir una historia a momentos cotidianos entre dos personajes que se gustan, que se quieren.

En esto Meyer hace un trabajo soberbio. Sabes que la historia solo puede terminar con ellos juntos desde que se miran por primera vez y todo lo que quieres y lo que la autora te da es el proceso, los detalles, la familia, el poco a poco.

A esto une un nivel perfecto de ira y desapego adolescentes, el toque de tú eres especial, no como las demás chicas, el hombre mayor que se enamora de la chica menor porque los chicos a esa edad no son tan maduros como tú, y, aunque estoy de acuerdo a más no poder en que es problemático por todas partes, es lo que nos han enseñado a esperar. Es lo que queríamos leer. Lo que leíamos en todas partes pero centrado en nosotras.

No es que en aquella época no supiésemos que eso estaba mal, como digo lo que más me gustaba de Crepúsculo era la sensación de parodia. Es que era lo mismo de siempre pero empaquetado para el lector de 2005 de fanfics, romances y lo sobrenatural.

No en vano, desde la portada, tenemos la manzana. Símbolo asociado a lo femenino por excelencia en la cristiandad aquí va atado a muchas cosas, entre ellas la tentación que Bella supone para Edward. Y cómo, a través de ella, Bella puede cambiarle.

Otra cosa fundamental ¿el tópico de a las chicas les gustan los chicos malos? más bien las mujeres vivimos desde pequeñas con el concepto de que si un hombre te quiere va a cambiar por ti, de nuevo porque eres especial.

Básicamente, la Bella y la Bestia. La historia favorita de casi todas las niñas educadas por Disney que son lectoras habituales. Uno de los grandes públicos de Crepúsculo.

Los cuentos clásicos son en su mayoría avisos de comportamiento para niñas. Su evolución en princesas Disney marcó a toda las nativas a la obra de Meyer y este último proceso vampírico y oscuro era lógico y adecuado a una generación que llegaba y pasaba la adolescencia. Muy en la cara están las referencias con la ya mencionada manzana a Blancanieves, el Swan con la princesa cisne o el propio nombre de Bella.

En una entrevista decía Anne Rice que le parecía brillante haber puesto a los vampiros en el instituto. Lo es, es un golpe maestro. Y más de la manera en la que lo hizo Meyer, dándole ese aire de peligro, de hacerse adulta pero seguir siendo Caperucita Roja. Como dice Damon Salvatore en The Vampire Diaries (que por cierto el libro se publicó muchos años antes que Crepúsculo): quieres lo que todo el mundo quiere, quieres un amor que te consuma, quieres pasión, aventura, e incluso un poco de peligro.

Además Crepúsculo es divertidísimo. Creo que el aire de las películas ha creado una apariencia de historia densa y silenciosa pero os aseguro que mi idea de parodia no salió de la nada. Incluso volviendo a leerlo este año me reí muchísimo.

No pretendo convencer a nadie de que está bien escrito, de que es objetivamente bueno o de que tiene que gustar sí o sí. Al final esta es una entrada sobre 16 años viviendo con una de las obras que más ha marcado el género vampírico, con una autora que, con independencia de todo lo demás, supo aunar de manera espectacular todos los elementos de una generación, divertirnos y darnos ratos memorables. Escenas míticas.

No se puede hablar de vampiros y no hablar de Crepúsculo.

  • Autora: Stephenie Meyer
  • Traductora:
  • Fecha de publicación original: 2005
  • Editorial: Debolsillo
  • Precio: 8’95€
  • Páginas: 512
  • Colección: saga Crepúsculo 1/4
  • ISBN: 9788466332965

Mis libros favoritos de terror y misterio

¡Otoño! Septiembre da el pistoletazo de salida a la spooky season, mi periodo favorito del año. Otra de las cosas que más me gusta es bucear en las listas de gustos y recomendaciones de otras personas así que he decidido unir ambas pasiones y, por qué no, escribir una propia.

Sin ningún orden en particular, vamos a ello:

1.El papel amarillo (también podéis encontrarlo como el papel pintado amarillo, dependiendo de la traducción) de Charlotte Perkins Gilman.

Narrado como si fuese una colección de entradas de un diario, es la historia de una mujer a la que ordenan guardar reposo por una ligera tendencia histérica después de tener un hijo. Esta es una de las obras más oscuras, dolorosas e inquietantes que he leído. Me impresionó una barbaridad y siempre que pienso en ella se me sigue haciendo un nudo en la garganta.

2. La pata de mono y otros cuentos macabros de W.W. Jacobs

Hablando de terror tengo un gusto especial por las historias clásicas con climas ominosos, mansiones con madera que resuena, obsesiones, deseos que salen mal y pérdidas. Y, dentro de esto, pocas historias me gustan tanto como la pata de mono. La habéis visto mil veces y os aseguro que aún así merece la pena.

3. Lestat el vampiro de Anne Rice

No sabía si poner Entrevista con el Vampiro o Lestat y al final me he decantado por el segundo. Este relato de un gótico contemporáneo cogió el mito del vampiro noble, elegante y adinerado y dio varios pasos adelante, marcando para siempre el género. Es un libro seductor, marcó mi adolescencia y la de mis amigas, y está escrito con una gran belleza y tristeza.

4. El resplandor de Stephen King

En esta lista, sí o sí, tenía que aparecer Stephen King. Tengo una relación complicadísima con este autor, me desagrada muchísimo leerle, me enfado bastante, hay veces que me digo a mí misma que no voy a volver a coger un libro suyo en la vida. Es el anti yo. Y sin embargo ahí estoy, una y otra vez, devorando sus libros. No sabría decir cuál es mi favorito. Quizá la Torre Oscura. Aquí he decidido poner El Resplandor porque fue el primer libro suyo al que me enganché y tiene un valor especial para mí.

Lo que más me gusta de sus novelas es el universo compartido entre todas que, siento, es una de las cosas que más le destaca en el género.

5. Siempre hemos vivido en el castillo de Shirley Jackson

En un momento dado de mi vida empecé a preguntarme si realmente el terror me gustaba tanto como la fantasía y la ciencia ficción. Estaba en una crisis absoluta de fe en el género. Entonces, animada por varios comentarios de conocidos sobre Shirley Jackson, empecé con la historia de Merricat y la familia Blackwood y amé cada página. Reencontré la pasión en sus menos de doscientas páginas.

6. Los cuentos de Edgar Allan Poe

Entré a la fantasía muy pequeña y se convirtió en mi género favorito de manera instantánea. Pero, antes de todo eso, lo que me enganchaba eran las historias de terror de R.L Stine, Bécquer y Poe. Sobre todo este último. No os puedo decir que entonces entendiese mucho pero me gustaba la atmósfera y comentarlos con mi madre. Hoy en día algunos de sus relatos se siguen contando entre mis favoritos y adoro las versiones ilustradas de Benjamin Lacombe.

7. Las luminosas de Lauren Beukes

Hace ya muchos años este libro fue el niño mimado de booktube y la blogosfera. De todo lo que hay en esta lista es, creo, el más raro y el que me parece más difícil de recomendar. Es una especie de thriller con escenas de terror durísimas, viajes en el tiempo, una narrativa muy fragmentada, plagado de historias cortas dentro de una trama mayor, y que sigue la historia de un asesino en serie de mujeres. Cuando lo puntué no llegué a darle las cinco estrellas pero tiene un hueco en esta lista porque es una de las novelas en las que más pienso. El año que viene (2022) la autora va a ir al festival Celsius así que, si no le disteis un tiento en su día y tenéis planeado pasar por Avilés, quizá queráis darle una oportunidad.

8. El océano al final del camino de Neil Gaiman

Mi libro favorito de Neil Gaiman. Desgarrador, doloroso y a la vez tierno tiene un argumento un poco difícil de resumir. El narrador vuelve la vista atrás cuarenta años para contarnos unos sucesos de corte fantástico con mucho terror e imaginación que sucedieron cuando era niño. Esto incluye a otra pequeña llamada Lettie, que dice que el estanque de su zona es, en realidad, un océano.

9. La novena casa de Leigh Bardugo

Lo que más tienen en común los libros en esta lista es el sentimiento de congoja e impotencia. La novena casa en cambio me produjo ira y es un sentimiento al que no estoy tan acostumbrada en una historia de terror. Técnicamente, por encima de todo, es un libro de misterio y asesinato como en el caso de las Luminosas. Pero, de nuevo, el terror es innegable. Aquí seguimos la historia de Alex Stern, una estudiante en una universidad de élite que se ve envuelta en un lío de fraternidades, espíritus y cosas muy turbias mientras intenta definirse.

Escribí más sobre esta novela aquí.

10. Sombras para el silencio en los bosques del infierno de Brandon Sanderson

Recuerdo haber estado con una novela de Sanderson (Estelar, la segunda parte de Escuadrón) y, viendo los pequeños puntos de terror, desear que se lanzase al género de manera más sólida. Lo que había ahí me pareció espectacular. Entonces llegué aquí, un relato que podéis encontrar tanto en la antología Dangerous Women como en el Arcanum Ilimitado, y sí, todo lo que pensaba que podía hacer este autor lo hace.

No reescribe el terror, no cambia el género ni inventa la rueda, va a lo contrario. Plaga el relato de referencias, utiliza sus fuertes en la fantasía aplicados aquí y ofrece un resultado soberbio.

Tenéis mi reseña del Arcanum, donde hablo un poquito más de este relato, aquí.

EXTRAS:

11. Frankenstein de Mary Wollstonecraft Shelley

Os voy a ser muy sincera. La primera vez que leí Frankenstein no me gustó y, aunque en lo conceptual me atraía mucho y todo en la autora me parecía llamativo, no fue hasta descubrir que compartíamos cumpleaños cuando empecé a indagar más, a obsesionarme y, finalmente, disfrutar tanto a Mary Shelley que terminé dedicándole mucho espacio en esta web. El motivo más tonto del mundo, lo sé.

Aún así, merece la pena. Creo que no se puede intentar ahondar en estos géneros y no terminar interesado al menos en parte de ella y de Frankenstein.

Podéis ver la ilustración maravillosa que hizo Stelladia de la autora y lo que llevo de su especial aquí.

12. El alma del vampiro de Billy Martin

Recuerdo muy poco de esta novela excepto el Carnaval, a Zillah, el brillo verde en los ojos, Fantasma y el chartreuse. El alma del vampiro fue la responsable de que en mi 18 cumpleaños probase la susodicha bebida y marcó una época de mi obsesión vampírica. Tengo planeado releerla pero tengo sospechas de que esta vez no me va a gustar tanto. Aún así, de momento, la dejo aquí en un espacio extra.

Mary Wollstonecraft Shelley 1797-1851

Shelley por Rothwell. 1840

Llegó al mundo como la heroína de un cuento gótico: concebida en un amor secreto, su nacimiento anunciado por tormentas y presagios, acompañado por tragedias y conocido por miles.

Emily Sunstein en Mary Shelley: Romance and Reality (1989)

El 30 de agosto de 1797 nacía, hija de la escritora y activista Mary Wollstonecraft, la madre de la ciencia ficción: Mary Wollstonecraft Shelley.

Lamentablemente la septicemia se llevaría a su madre unos días después y aunque adoraba a su padre, el filósofo William Godwin, nunca conseguiría una buena relación con su madrastra (Mary Jane Clairmont).

Mary Wollstonecraft por John Opie

La poesía y sus creaciones, la filosofía y sus búsquedas y clasificaciones, juntas despiertan las ideas dormidas en mi mente y me dan nuevas.

El último hombre. Mary Wollstonecraft Shelley

Visitó a menudo la tumba de Wollstonecraft, donde en teoría su padre le enseñaría a leer y donde llevaría a menudo sus propias lecturas. La muerte y los cementerios la acompañarían como algo natural pero nunca ligero a lo largo de toda su vida.

Cuando Mary tenía diez años se publicó Mounseer Nongtongpaw or The Discoveries of John Bull in a Trip to Paris, basado en una popular canción cómica de Charles Dibdin. Aunque actualmente la mayor parte de sus biógrafos sostienen que pertenece al poeta John Taylor, durante muchos años se pensó que había sido obra de la escritora. Algunos mantienen que ella desarrolló al menos el argumento. Sea como sea, lo que sí sabemos seguro es que a esa edad ya estaba envuelta en el mundo editorial de su padre y rodeada de muchos de los grandes intelectuales de su época.

Si tenéis curiosidad, la New York Public Library hizo una versión animada usando las ilustraciones de 1808. Si preferís leerlo vosotros y ver además las ilustraciones podéis hacer click aquí e ir a Wikisource.

A pesar de ser una familia con bastante fama y estabilidad social, esa situación no estaba extendida a sus finanzas. Sumado a la tensa relación con Clairmont, Shelley sería enviada con catorce años a Escocia. Aprovechó su estancia escribiendo, pero no se conservan sus obras.

Regresó dos años después (con dieciséis) y allí conoció a uno de los admiradores de su padre: Percy Bysshe Shelley. Con 21 años el poeta estaba casado pero era infeliz en su matrimonio. Apenas unos meses después de haberse conocido Mary se quedó embarazada. En esta tesitura y sin la bendición de su padre, los dos jóvenes huyeron al continente llevándose consigo a una de las hermanastras de Mary, una jovencísima Jane Clairmont que más tarde cambiaría su nombre a Claire. 

Durante los años que disfrutaron de los viajes europeos Mary siguió escribiendo y eso cristalizó en su primera publicación, llamada historia de un viaje de seis semanas.

De vuelta a Inglaterra dio a luz a una niña prematura que solo vivió doce días. Un año después, con 18/19 años (estamos en 1816) tuvo a su primer hijo varón, William. Apenas viviría dos años pues, en 1819, una epidemia de malaria en Roma acabaría con su vida y con la de su recién nacida, Clara. En la misma época, una de sus medio hermanas y la esposa de Percy se suicidaron.

Mi trabajo del verano ha terminado, Mary. Y regreso a ti, la casa de mi propio corazón; Como a su reina un Caballero Feérico, ganando premios brillantes para su cúpula encantada.

The Revolt of Islam. Dedicatoria (1818). Percy Bysshe Shelley

Aunque la convivencia entre los autores y los viajes y estancias como la de la villa Diodati llevaron a la escritura de Frankenstein durante estos años, como es lógico, Shelley se sumió en una profunda depresión. Pese a dar a luz a un niño que sí sobreviviría, Percy Florence, también sufrió un aborto. Tampoco ayudó a su estado de salud la muerte de su sobrina (hija de Claire y lord Byron) Allegra. 

Eventualmente Percy Shelley se enamoró de Jane Williams, una amiga de Mary. Aunque no parece que ella respondiese a sus avances, la relación entre los dos escritores quedaba así fracturada. El 8 de Julio de 1822, antes de cumplir los 30 años, el poeta falleció en un naufragio en el golfo de La Spezia.

Las informaciones obtenidas de un amigo de la pareja, el capitán Trelawney, son cuanto menos contradictorias. Sea como sea parece que el cuerpo de Percy apareció diez días después y, por prevención de plagas, fue incinerado en una playa italiana. Como era costumbre Shelley no acudió, pero Byron, el poeta Leigh Hunt y el propio Trelawney debieron estar presentes.

Según cuenta el capitán sobre la pira tuvo un fuego de inusitada virulencia. A él sobrevivieron algunos huesos, la mandíbula y el cráneo. Y, de manera, sorprendente, un corazón blanco.

La afirmación se encuentra entre el mito y la verdad. Algunos apuntan a un corazón calcificado por una tuberculosis temprana, otros a que lo confundieron por el hígado que estaría saturado de agua marina. Lo cierto es que no sabemos si sobrevivió algo y en ese caso qué parte del cuerpo sería.

Shelley jr. por Pellegrini

Sea como fuere el órgano terminaría en manos de la autora.

No soy una persona de opiniones porque siento las contra argumentaciones con mucha fuerza.

Los diarios de Mary Shelley

Mary Shelley estaba a un mes de cumplir los 25 años. Que sepamos ya había sufrido la muerte de tres hijos, aborto, la muerte de una hermana, la pérdida de una sobrina, había sido repudiada por su familia al irse con un casado y se había quedado viuda de un hombre que, como poco, durante lo peor de su depresión se había enamorado de otra mujer amiga suya. Además se enfrentaba a la no minúscula labor de criar a su hijo Percy y conseguir ingresos para ello.

Llena de sentimiento de culpa por la alienación de su matrimonio, cuando volvió a Inglaterra lo hizo con la pretensión de limpiar la imagen de su difunto marido difundiendo su vida y obra. No obstante, en principio, su única fuente de ingresos era un pequeño estipendio por parte de su suegro, Timothy Shelley. El padre de Percy amenazaba con dejarla sin fondos si sacaba una biografía de su hijo el radical

A partir de aquí, aunque aún tardaría años en llevar una vida estable económicamente, se dedicó a cumplir uno de sus grandes sueños: mantenerse con la escritura. Publicando como the author of Frankenstein para seguir la exigencia de Timothy de no usar nunca el apellido Shelley, escribió primero una novella a la que seguirían cinco novelas. Durante la escritura de el último hombre (1826), obra apocalíptica sobre el aislacionismo y la soledad, falleció Byron, a quien de manera clara dedicó uno de los personajes.

Extendí la Tierra al completo al completo como un mapa frente a mí. En ningún punto de su superficie podría poner el dedo y decir, aquí estaría seguro.

El último hombre. Mary Wollstonecraft Shelley

El último hombre es una obra perfecta al margen de Frankenstein para adentrarse en los pensamientos de la autora. En el prólogo asegura haber encontrado en 1818, cerca de Nápoles, unos manuscritos pertenecientes a la verdadera Sibila (una profetisa griega) y haberlos editado. 1818 fue el último año de una felicidad más o menos plena en la vida de Mary. Como ya se ha dicho, fue en el 19 cuando la plaga de malaria acabó con sus dos hijos.

En la novela es también una plaga el enemigo principal.  (Lo que queda de este párrafo es un spoiler/argumento de la novela). A lo largo de la historia, por unas causas u otras, personajes idealizados que representan a sus amigos van muriendo y con ellos, todos los demás humanos. Acaba en 2100 con una única  persona en representación de la autora.

También escribió relatos cortos, publicó en la Cabinet Cyclopedia y revisó y publicó la poesía de Percy. 

Aunque mantuvo su ideología liberal intentó amoldarse a las exigencias sociales en busca de aceptación, fama y, como ya se ha comentado, no perder el apoyo de su suegro.

Me aferré a mis hábitos violentos, pero la mitad los despreciaba. Continué mi guerra contra la civilización y aún así albergaba el deseo de pertenecer a ella.

El último hombre. Mary Wollstonecraft Shelley

Con la muerte de Timothy Shelley, Percy hijo heredó la fortuna familiar y así, en 1844, llegó un período de estabilidad financiera. No obstante la escritora fallecería solo siete años después a la edad de cincuenta y tres años. Sus últimos años los pasó muy enferma y se sospecha que cayó víctima de un tumor cerebral.

Entre las cosas de su madre encontraría su hijo Percy una caja. Allí estaba el poema Adonais, una elegía escrita por su padre al poeta John Keats y, envuelto en él, el supuesto corazón calcificado.

La pena hizo que la joven Primavera se volviera loca, y se desprendió de sus flores encendidas, como si se tratara del otoño o fueran hojas muertas.

Adonais XV. Percy Bysshe Shelly

FUENTES (todas están en inglés): 

The Norton Anthology of English Literature

Romantic Circles (web)

Marywshelley.com (web)

The History Girls (blog)

Mary Shelley: Romance and Reality (Emily W. Sunstein)

Horror’s Twin: Mary Shelley’s Monstruous Eve (Sandra M. Gilbert) (artículo)

Reseña: los Originales. Serie de T.V. (2013-2018)

versión del logo realizada por The Vampire para Wikipedia

The Vampire Diaries, creo que en la opinión de la mayoría de sus fans, tuvo sus mejores momentos según se iban desplegando los misterios de la familia original de vampiros. Estos personajes alcanzaron tanta popularidad y, además, eran tantos, que al final terminaron desgajándose en una segunda serie.

El episodio piloto, emitido dentro de TVD como el S04E20 (titulado The Originals), sirvió como pistoletazo de salida hasta que en octubre de ese mismo año el trasvase ya fue definitivo. Los hermanos Mikaelson se habían mudado a Nueva Orleans y, aunque mantendrían algunos guiños y tramas cruzadas, su vida quedó separada de los Salvatore y compañía.

Qué os puedo decir. Esta serie tenía de su parte la ubicación, los actores, la música, las tramas, el trasfondo. Todo, lo tenía todo. Y, en mi opinión, a pesar de eso lo hizo muy mal desde el principio.

No es que sea infumable, de hecho es bastante entretenida y presenta unos personajazos que emocionan. Es que no le saca potencial a nada de lo que tiene, está llena de sinsentidos y la evolución de los protagonistas la mayor parte del tiempo se me hace ridícula.

Los Originales parte con los mismos problemas de base que su predecesora. En un mismo minuto te dan lo mejor y lo peor de la televisión. Un capítulo puede tener veinte escenas de temas tratados genial, personajes increíbles y momentos divertidos, dramáticos y graciosos hechos con buen saber hacer. Y luego treinta en las que no se acuerdan de lo que ellos mismos han contado, utilizan tópicos dañinos y ni el carisma de sus actores puede hacer menos ridículas algunas partes del guion.

Lo que pasa es que a esto se le suma que, aunque incluso llegaron a acortar las temporadas, nunca tuvo el ritmo de The Vampire Diaries. Las tramas se les atascan, solo un par de enemigos están a la altura de sus protagonistas y es desesperante que una y otra vez los lazos de amistad y familiares (que son el motivo de ser de la serie) no funcionen.

Todo lo que avanza un capítulo lo desanda el siguiente y la frustración se acumula.

Tampoco ayuda la separación de tramas. A Klaus, el principal, le separan de lo que le hace humano y un buen protagonista para una serie e intentan sustituirlo por otra chica rubia con carácter y, por muy buenas hitorias que pueda tener a veces, queda bastante turbio y ridículo. Y funciona a la inversa. Sacando a Rebeca de The Vampire Diaries hay un personaje (Matt) que nunca recuperó interés. No me voy a extender más en esto, pero pesó bastante en ambos lados.

Compensando, como comentaba, los personajes son sobresalientes y los actores expresivos y divertidos. Cuando las cosas funcionan tienen un nivel mejor que el de su serie madre porque, de verdad, tenían todos los elementos para ser gloriosos desde antes de entrar en antena.

Además añaden nuevos e interesantísimos personajes al mix como Marcel, una suerte de hijo adoptivo con unos guiones y evolución horribles pero que tiene un actor que se hace simpático, se adueña de un montón de escenas y es capaz de dar algunos de los momentos más emocionantes del show. Y eso que es difícil conseguir destacar entre el tandem de los dos hermanos protagonistas, Niklaus y Elijah. Al final, igual que en TVD, por muy coral que sea nunca deja de ser la historia de dos chicos descubriendo cómo perdonarse años y años de desagravios y amor.

A pesar de lo muchísimo que se sabotea a sí misma los Originales, se sostiene porque la familia (la de sangre y la elegida) tiene un encanto extraordinario y si eres capaz de aguantar hasta el final, aunque de nuevo hay cosas que hubiera preferido muy diferentes, te hace llorar y admirar al menos una parte del camino hasta aquí.

ALWAYS AND FOREVER

Reseña: The Vampire Diaries. Serie de T.V. (2009-2017)

Voy a usar el nombre en inglés porque me niego a llamarla crónicas vampíricas. Para mí esas son y serán siempre las de Anne Rice. Espero que me perdonéis.

Empezamos.

The Vampire Diaries es una serie del canal estadounidense The CW que se estrenó en 2009, el año después del boom de la aparición cinematográfica de Crepúsculo. Como tantas otras historias de vampiros apareció para rellenar la demanda del mainstream con un marketing dirigido en especial a las chicas jóvenes. Su peculiaridad es que se basa en una saga de libros 18 años previa.

El espacio que pretendían ocupar era el de un producto para un público ligeramente mayor, con un empleo más explícito de la violencia y la crueldad, pero manteniendo los tópicos escolares y de personalidad que habían hecho a Crepúsculo tan popular.

La trama sigue la historia de dos hermanos vampiros llamados Damon y Stefan que, tras años de confrontaciones, vuelven a su pueblo natal y para sorpresa de nadie se enamoran de la misma chica, Elena, una adolescente huérfana.

Es una serie extraña.

Por un lado tiene unos personajes increíbles y por otro a unos personajes aburridos y odiosos como ellos solos. Otro día te salen con una trama y una mitología interesantísima, unos enemigos que ya quisieran otras series que tienen mayor consideración. Y de pronto los enemigos son ridículos, los guionistas parece que no se acuerdan de lo que ellos mismos habían escrito antes, todo es absurdo y nada tiene sentido.

Y, lo peor de todo. Tan pronto están tratando temas delicados e interesantes como te empiezan a salir banderas confederadas o no tienen la más remota idea de qué hacer con la única de sus protagonistas negra, Bonnie, que queda reducida la mayor parte del tiempo a un Deus Ex Machina bastante irritante. Un día te dan representación, al siguiente deciden acabar esa trama de la peor manera posible.

Todo lo que acabo de describir puede suceder, sin exagerar, en el mismo minuto.

Adentrarte en las ocho temporadas de The Vampire Diaries (171 episodios) es un paseo por lo mejor y lo peor de la ficción sobrenatural televisiva. Si habéis visto otras series de The CW como, por ejemplo, Sobrenatural, tiene más o menos sus mismos defectos y virtudes pero con menos sentido del ridículo. Marca de la casa.

En mi caso ha sido un flotador en tiempos convulsos y la he adorado incluso en sus malos momentos (que son legión). Ayuda muchísimo que, como buen culebrón, suela terminar los episodios con algún gancho y que no tenga prácticamente relleno. Todo avanza rápido y siempre tiene algo de espacio para el humor. He llorado, me he emocionado una barbaridad y me he involucrado muchísimo.

Aún así es difícil de recomendar.

Si tenéis necesidad de avisos de contenido, por si no ha quedado claro con lo anterior, esta serie los tiene todos. La violencia exagerada (física y psicológica) y el drama constante son sus rasgos definitorios. A veces es hilarante, a veces tiene tacto pero la mayor parte del tiempo, lo reconozco, está mal.

No pretendo que la ficción sea moralizante (aléjate de mí, Moratín) ni espero que los personajes sean bolas de luz y virtud. Y menos en una serie que tiene la violencia como uno de sus rasgos de identidad. El problema es la balanza de acción/reacción que sigue The Vampire Diaries.

Os pongo un ejemplo que no considero spoiler porque es una obviedad.

En la primera temporada Damon Salvatore, interpretado por un sobresaliente Ian Somerhalder, actúa como enemigo. Durante todos los capítulos sabes que en algún momento va a pasar al grupo protagonista porque la tensión sexual con Elena se masca en el ambiente y porque lo que de verdad importa en la serie es la relación con su hermano Stefan.

Pues bien. Durante el tiempo que dura como malo por excelencia Damon viola repetidas veces a una de las protagonistas. En este período ese personaje es tratado como una chica irritante y superficial. Cuando esto termina y Damon tiene un peso diferente los personajes que rodean a la chica actúan como si esto no hubiese sido tan terrible de manera constante.

Para más inri, la trama de ella (mi personaje favorito, de hecho) se basa en gran medida en que después ya no es la chica que se dejó hacer eso. Luego está muy bien construida y es increíble lo que hacen con ella pero el cómo y el por qué son de un mal gusto que se me quedó atragantadísimo.

A la vez siempre tienen algún personaje completamente en contra de lo sobrenatural, al que todo le parece malo, y que se me hace invariablemente insoportable. Quizá pretendían con ellos equilibrar lo anterior pero está muy mal hecho y los dos lados son muy desagradables.

Como decía arriba, mi problema no es con la violencia y la redención aunque este sea un tema complicado. Es la balanza de acción/reacción. Y estos personajes siempre a la contra de todo son insoportables porque sus reacciones no están en absoluto medidas por lo que está pasando. Su única personalidad es llevar la contraria y odiar cosas y personas.

Aún así, si os tengo que dar un único motivo para ver The Vampire Diaries, siempre van a ser los personajes. No todas las actuaciones están al mismo nivel, a veces se les nota que no les interesa en absoluto lo que están haciendo y hay cosas de guion que no podría decirlas con una interpretación espectacular ni el mejor de los actores. Pero en el conjunto el casting es excepcional y tienen tramas apasionantes.

Los creadores tienen un don para los monstruos.

Si yo hubiera tenido la oportunidad de hacer esta serie la habría hecho muy diferente, pero el esqueleto que tiene es magnífico y si buscáis una serie larga para engancharos, podéis y queréis ignorar todo lo anterior, os la recomiendo muchísimo.

En caso de que os abrume la cantidad de episodios os aviso de que en el momento en el que apareció su spin-off (los Originales) y sacaron de la serie a sus mejores personajes empieza a empeorar a velocidad de vértigo. Así que una vez pasada la cuarta temporada puede ser un buen momento para dejarla.

Si queréis echarle un ojo en España la tenéis junto a sus spin-offs (excepto dos muy cortitos llamados a Darker Truth y the Awakening) en HBO.

Reseña: Uzumaki (Junji Ito)

  • Autor: Junji Ito
  • Traducción: Marc Bernabé y Veronica Calafell
  • Fecha de publicación original: 1998-1999
  • Editorial: Planeta Cómic
  • Precio: 25€ (descatalogado)
  • Páginas: 656
  • ISBN: 9788491465843

¿QUÉ ES UZUMAKI?

Argumento: Kurouzu, un pequeño pueblo rodeado por la niebla en la costa de Japón, está maldito. Según Shûichi Saitô, el novio de la joven Kirie Goshima, su hogar está encantado, no por una persona, sino por un patrón: UZUMAKI, la espiral, el secreto hipnótico que da forma al mundo.

Cuando Mira Bai Winsby entrevistó a Ito en 2006 el autor japonés explicó este cómic como un intento de subvertir la visión positiva tópica de las espirales en la ficción japonesa ubicándolas en un ambiente Lovecraftiano.

Aunque siguiendo una trama única Uzumaki es en realidad una sucesión de historias cortas. La primera sobre todo puede considerarse autoconclusiva.

¿CÓMO ES UZUMAKI?

Como es un tomo gordo y la narración está fraccionada lo empecé pensando que le dedicaría aproximadamente una semana. Bueno. Lo terminé esa misma noche.

Leer este manga es meterte de lleno en una narrativa entre lo absurdo, lo terrorífico, un humor muy extraño e imágenes profundamente inquietantes.

Decir que una historia sobre un lugar en el que empiezan a aparecer espirales puede ser un manga de terror sobresaliente suena sin duda bastante extraño, pero a la vez creo que el concepto es bastante intrigante por si solo. La representación de este tipo de simbología va asociada a cosas como Fibonacci y caracolas, naturaleza evocadora, cabellos espesos y rizados, y por eso mismo resulta orgánico que llegue este género y lo retuerza.

Es prácticamente la vocación del terror y Junji Ito recoge muy bien el guante.

Al ser una temática tan común, además, le permite hacer todo tipo de guiños como este cielo en clara referencia a la obra de Van Gogh.

¿Y qué tipo de terror nos presenta el autor japonés?

Va a por lo inquietante, lo incómodo. Leyendo Uzumaki no os vais a asustar y tampoco vais a ver, en general, gore. El objetivo de Uzumaki, que ya decía al principio de la entrada que tiene vocación Lovecraftiana, es nadar en lo extraño. En imágenes que son representaciones retorcidas de tópicos opuestos.

Esto podéis verlo muy bien, por ejemplo, en la imagen que sirve de portada. Si se considera algo hermoso y deseable socialmente que las mujeres tengan el pelo largo y ondulado Ito nos da viñetas en las que el cabello está fuera de control.

Ese momento es también un buen pie para hablar de otra de las características principales de Uzumaki. Aunque a menudo es serio y de un dramatismo doloroso el tono varía de historia a historia e, incluso, de momento a momento. A veces es gracioso, a veces, como con el pelo, es tan ridículo que no sabes muy bien por dónde cogerlo y otras es inquietante, triste e incluso descorazonador.

En mi opinión una de sus mayores virtudes es que, incluso cuando no sabes si deberías reírte o no y tienes el ceño un poco fruncido, el impresionante apartado gráfico te regala unas imágenes que por lo menos a mí me van a acompañar siempre.

Os decía más arriba que Uzumaki no puede considerarse una historia gore aunque tenga alguna que otra escena que sí caería en esa categoría. Lo que sí tiene, y mucho, es ‘body horror’ o terror biológico. Es decir, uno de los aspectos en los que más se recrea es en manipular el físico humano para crear imágenes perturbadoras. Creo que este tipo de representación sale en todas las relatos que componen el tomo.

También tienen en común siempre la ubicación y la protagonista, a la que van rodeando secundarios recurrentes (como su novio) y otros que aparecen de manera variable.

Una de las cosas que más ha llamado la atención de Uzumaki, por lo que he leído en otras reseñas, es que la gente no se vaya de Kurouzu y que no reaccionen más a los eventos que se van sucediendo. A mí es un aspecto que me ha encantado, de mis cosas favoritas de la historia.

Con honestidad os digo que, en mi experiencia, una gran parte de las veces es la manera en la que reaccionamos como sociedad a las cosas. Poniendo mala cara pero sin hacer nada. Vivimos rodeados de delitos de odio y cosas perturbadoras que no detienen nuestras vidas. Solo un porcentaje pequeño de las cosas terroríficas a nuestro alrededor tiene espacio en las noticias y en la indignación colectiva. De una noticia impactante pasamos en segundos a otra noticia impactante.

Kurouzu está sumido en el mismo ritmo entre adormilado y frenético en el que se mueve la humanidad. Esto se acentúa de manera especial entre familias y comunidades que se conocen desde hace mucho tiempo y creo que es un acierto que tenga un papel tan predominante en la historia.

Además va acompañado de un tratamiento de la obsesión en distintas maneras que se refleja perfectamente en el dibujo y es espectacular.

El fallo que sí que le reconozco a Uzumaki es que, a medida que avanza la trama, parece que se le va yendo de las manos. Me gusta mucho cómo crece la mitología y cómo va empeorando la situación mientras las explicaciones son más bien vagas, pero sí es cierto que el ritmo va decayendo y que algunas partes del final no están a la altura.

¿PARA QUIÉN ES UZUMAKI?

Si os gusta el terror inquietante, las escenas impactantes y no lo vais a pasar mal con momentos marcadamente desagradables lanzaos de cabeza. No obstante no os lo recomiendo si no estáis acostumbrados a leer manga.

En la ficha del principio os hago notar que está descatalogado. Aún así no es muy difícil de encontrar.

Puntuación: 5 de 5.

Reseña: Blade (1998)

  • Dirección: Stephen Norrington
  • Guion: David S. Goyer. Cómic: Marv Wolfman. Gene Colan
  • Música: Mark Isham
  • Fotografía: Theo Van de Sande
  • Año: 1998
  • Género: acción, terror, vampiros, superhéroes
  • Protagonistas: Wesley Snipes, Stephen Dorff, Kris Kristofferson, N’Bushe Wright, Donal Logue
  • Duración: 120min

En 1973 Blade hizo su primera aparición en el número 10 la tumba de Drácula, un cómic de Marv Wolfman y Gene Colan. Esta saga de cómics de Marvel se publicó desde el 72 al 79, haciendo un total de 70 grapas, y presentaba un grupo de cazavampiros que se enfrentaban a Drácula y otras amenazas.

Este Blade tiene como peculiaridad la inmunidad al vampirismo y unos cuchillos hechos de madera de teca (un tipo de árbol). Si tenéis curiosidad podéis echarle un vistazo a las primeras páginas del número donde hace su aparición, de manera gratuita, en Comixology.

Como os podéis imaginar desde el inicio de los 70 hasta finales de los 90 los gustos estéticos cambiaron bastante y eso sumado a la nueva visión creativa de Goyer y Norrington terminó en el Blade de larguísima chaqueta de cuero que arrasó en la taquilla internacional.

Por supuesto también tuvo mucho que ver la denuncia de Marv Wolfman contra Marvel, New Line y Time Warner por los derechos del personaje. El creador perdió pero, aún así, no podían arriesgarse a tener demasiadas similitudes con el material original. Si querían hacer una película de Blade y no dar ni un duro a Wolfman y Colan este era el camino.

Recaudó 131’2 millones de dólares. Su realización había costado 45.

En su versión cinematográfica Blade es el hijo de una humana mordida por un vampiro, del que heredó sus capacidades especiales pero no sus puntos débiles. Su principal enemigo es Deacon Frost, un hombre convertido mucho tiempo atrás que se enfrenta a la nobleza vampírica y busca el poder a través de antiguas leyendas. Completando el equipo de personajes principales está Karen, una hematóloga que cae muy en contra de su voluntad en el mundo de la noche, y otro cazador de vampiros y mentor de Blade, Whistler.

Si tuviera que elegir una sola palabra para definirla sería intensa.

Blade es una buena adaptación del cómic como formato. Siento que tanto el guion como los efectos de sonido y la acción se sienten muy cercanos a su medio de origen y es algo que aprecio bastante.

Los enemigos entre medias, la sensación abierta de la conclusión pero con enemigos finales y sorpresas cósmicas, los colores, cómo la historia sigue a Karen mientras el verdadero protagonista es siempre Blade, me grita viñetas. En las peleas el buen hacer de Wesley Snipes mezclado con unas coreografías bastante surrealistas a menudo, con elementos de pura exhibición, es todo lo que esperas en un superhéroe. Incluso sus frases cortas y taciturnas, acompañadas de la conocida y cómica sonrisa a cámara parecen sacadas de un tebeo.

Es cierto que no acompañan los efectos especiales y, sobre todo, no en la escena final. La verdad es que no importa demasiado. Si habéis visto, por ejemplo, el señor de los anillos, la escena en la que Legolas se sube de un salto al caballo, sabréis que a veces no importa tanto la calidad como la charla que vas a tener con tus amigos después. Aquí pasa lo mismo.

Esta película tiene muchos defectos pero a mí no me quita la sensación conjunta de diversión palomitera y drama intensito en ningún momento. Y es lo que busca la película, un tono entre lo gore, lo dramático y el humor un poco ridículo. Cumple su objetivo de sobra.

Como buena hija de finales de los 90, Blade se luce en el apartado estético con el negro y el cuero. También vais a reconocer sus años, sin duda, en el pelo y estilo del antagonista. A esto le acompaña una banda sonora también muy de su época y que, aunque reconozco que hace el efecto perfecto a la película, es de los apartados con los que menos conecto.

Creo que una de las cosas que más enamoran en esta cinta es que es una de esas producciones que sientes que sus creadores están disfrutando. Es solo una percepción, es posible que la mayoría la odiasen, pero cuando todos los engranajes cuajan y hay una sensación de fluidez y amor por el medio yo como espectadora lo disfruto mucho también.

Si no la habéis visto ya, os gustan las películas de acción, no necesitáis demasiada lógica ni unos efectos espectaculares, os recomiendo mucho que le echéis un ojo. Es una gran película de vampiros y muy entretenida en cuanto a acción y elementos superheróicos.

Reseña: fragmentos del mal (Junji Ito)

  • Autor: Junji Ito
  • Fecha de publicación original: 2014
  • Editorial: ECC
  • Traducción: Olinda Cordukes Salleras
  • Precio: 17,95 €
  • Páginas: 224
  • ISBN: 978-84-17960-68-1

¿QUÉ ES FRAGMENTOS DEL MAL?

Es una compilación de ocho relatos cortos de terror escritos y dibujados por Junji Ito. Comprende:

  1. Futón
  2. Espectros de madera
  3. Tomio y el jersey rojo de cuello alto
  4. Una separación lenta
  5. Miss disección
  6. El ave negra
  7. Magami Nanasuke
  8. La mujer que susurra

¿CÓMO ES FRAGMENTOS DEL MAL?

Creo que lo que define al terror como género es la sensación de inquietud, el malestar en determinadas partes del cuerpo, una sensación incómoda similar a tener insectos recorriéndote la piel. No digo nada nuevo al escribir que Junji Ito es un maestro creando estas emociones en el lector.

El epílogo comenta que, según su editor al leer el primer relato, después de un tiempo navegando en otros géneros había perdido mano en el que le ha hecho famoso. A mí me parece una buena compilación, sólida. Como poco entretenida.

En los principios de las historias encontramos un dibujo poco recargado que, fiel al estilo del autor japonés, va ganando en líneas según las páginas se llenan de imágenes perturbadoras y el status quo queda roto. Me gusta muchísimo el estilo de Ito, sus pieles de apariencia porcelanosa que van dando paso al horror.

Las ocho historias son muy cortitas así que no tengo mucho que deciros que no sea spoiler. De todas formas me gustaría destacar algunas cosas.

Magami Nanasuke me parece de muy mal gusto. Incomodar y cruzar líneas es la razón de ser del terror pero hay cosas que no son inquietantes, son simplemente absurdas y tiene algunas frases que podría haberse ahorrado perfectamente. En especial porque esta historia pretende ser más cómica que otra cosa.

Este relato, dando la vuelta al Misery de Stephen King, es el encuentro entre una fan y su escritora favorita que resulta ser trans. Obviamente a partir de aquí hay muchas más cosas pero sin hacer spoilers esto es lo relevante.

La colección se publicó en la revista Nemuki, especializada en historias de terror dirigidas a un público femenino. Con esto en mano podemos deducir que Magami Nanasuke es una parodia de sí mismo que es, de hecho, un giro muy interesante. Pero en realidad no quita para nada el mal sabor de boca.

Quitando esto, como decía, me parece un buen tomo.

Curiosamente me gustan bastante sus personajes femeninos, en especial sus monstruos, las dinámicas que tienen con los masculinos y las resoluciones consistentemente desagradables.

Mis favoritos han sido Tomio y el jersey rojo de cuello alto y la mujer que susurra, pero excepto con el arriba mencionado lo he pasado bien con todos.

Sobre la edición lo de siempre con estas publicaciones de Ito. Me gusta la traducción, me parecen cómodas de leer pero tienen un precio solo accesible a lectores con grandes sueldos o que decidan sacrificar una gran parte de su presupuesto en un único manga cortísimo. Además, igual que Frankenstein, Fragmentos del Mal tuvo una edición hace apenas cuatro años con un precio mucho más razonable. De nuevo yo he podido sacarlo de la biblioteca, si tenéis una cerca os recomiendo que miréis por si acaso.

¿PARA QUIÉN ES FRAGMENTOS DEL MAL?

Amantes de lo inquietante e incómodo y seguidores de Junji Ito. No sé si es el mejor sitio para empezar con este autor, desde luego no es su trabajo más destacable, pero como son historias muy cortas se hace muy accesible.

Aviso de contenido para crueldad animal, violencia explícita y transfobia.

Reseña: entrevista con el vampiro (Anne Rice)

  • Autor: Anne Rice
  • Editorial: B de Bolsillo (ediciones B)
  • Fecha de publicación original: 1976
  • Precio: 9’95€
  • Páginas: 384
  • ISBN:  978-8490707838
  • Traducción: Marcelo Covian Fasce
  • Colección: Crónicas vampíricas (1/12)

No te enamores tanto de la noche como para perder tu camino.

El cinco de mayo de 1976 se publicaba el libro que cambiaría el panorama de la ficción vampírica para siempre: entrevista con el vampiro.

No es que ofreciese algo completamente novedoso, por ejemplo un par de años antes ya se había empezado a publicar en el otro extremo del mundo el clan de los Poe, de Moto Hagio, pero Rice fue quien se hizo con el trono de la fama internacional y pavimentó el camino de la nueva ficción gótica escrita por mujeres.

Si buscáis una lista de novelas de vampiros podréis observar que su publicación se divide en dos corrientes. Una es cuando se pone de moda utilizarlos como criaturas salvajes y la otra el prototipo de noble adinerado sin escrúpulos que popularizó Polidori. Anne Rice optó por esta última y perfeccionó los matices y giros que hoy encontramos más a menudo en el género.

La piedra angular pretendía ser Louis de Pointe du Lac, un vampiro obsesionado con la búsqueda de dios y el seguimiento de una vida moral. Aquí uno de los trazos de maestría de Rice fue no delimitar al personaje por lo que un humano consideraría bueno, si no medirle con unos estándares aplicables a lo sobrenatural. Louis no es una persona más intentando ser bondadosa, es una criatura de muchos años con una concepción del mundo formada a través de unas experiencias diferentes.

La gente que deja de creer en Dios o en la bondad sigue creyendo en el mal.

Sin embargo, aunque Louis es muy llamativo por sí solo, las dos estrellas de la historia resultaron ser los secundarios.

Por un lado está el famosísimo Lestat de Lincourt. No solo es el favorito de los fans, también de la autora, que de hecho después de esta novela centraría todos los libros de las crónicas en él. Es uno de esos personajes que, aunque puedes definir, siempre vas a quedarte corta. Es histriónico, dramático, aterrador, en ocasiones tira hacia el patetismo y siempre está rodeado de un aura carismática y misteriosa. Su brújula moral parece haber sido alterada por elementos aún ajenos a la historia en esta primera novela y la manera en la que navega el vampirismo resulta magnética para el lector.

Su relación con Louis ha hecho correr ríos de tinta en los que no voy a ahondar de momento por no hacer spoilers. Baste decir por ahora que nunca funcionan tan bien como cuando aparecen juntos y que el lector llega a percibir muchas cosas que el narrador no parece capaz de ver. Esto otorga a la novela, que es autoconclusiva aunque las crónicas sean larguísimas, la sensación constante de que te falta algo. Y lo digo en un buen sentido.

Ser un vampiro para él significaba venganza. Venganza contra la propia vida.

Por otro está Claudia. En 1972, cuatro años antes de que apareciese la novela, la hija de la autora fallecía de leucemia con solo cinco años. Todo en entrevista con el vampiro gira en torno a esta desoladora experiencia y a la educación cristiana que había recibido Rice, pero nada lo hace tanto como el personaje de la niña inmortal. No es la primera pequeña vampírica de la historia, de hecho la propia Moto Hagio antes mencionada creó un personaje muy similar, pero sí es, en mi opinión, la más interesante.

Cuando hablamos de personajes infantiles en literatura casi todo está guiado por la idea de Alicia y de Peter Pan. Claudia les hace de contrapunto oscuro. Si las historias antes mencionadas tratan el paso a la edad adulta, Anne Rice se recrea en ese momento específico de lo que, para una niña técnicamente muerta, nunca puede ser. Es descorazonador y está escrito de una manera soberbia.

También hay otros personajes interesantes en la novela, de los cuales Armand y su teatro de los vampiros son los más destacables. De nuevo, igual que con la presentación de Louis, aquí la autora hace un trabajo maravilloso en describir a estas figuras que, aunque en cuerpos humanos no son como nosotros.

La representación del amor y de un tipo de sensualidad que no abarca lo que solemos considerar como sexual ayuda mucho a estos aspectos de la historia.

La ambientación de entrevista es también espléndida. Por momentos puedes sentir el calor y la vida de Nueva Orleans, la exquisitez de París o el frío y la humedad de Europa del Este. Anne Rice ha asegurado en varias entrevistas no haber hecho una gran investigación de los mitos vampíricos antes de su novela, pero es capaz de conjugar todos sus elementos principales en una historia redonda.

Dios mata y nosotros también.

Tiene una manera de escribir densa y onírica, existencialista. Soy una lectora impaciente y este no suele ser mi tipo favorito de narrativa pero me es imposible no caer en su mundo oscuro, lleno de luto y de estancamiento. Toda la novela habla de aquello que no dejamos ir, de cómo el tiempo pasa y puede parecer eterno, todo cambia a nuestro alrededor y a veces nosotros no somos capaces de evolucionar con ello.

Entrevista con el vampiro es un libro muy triste. Ha supuesto para mí embarcarme en muchos sentimientos difíciles y desagradables y, a la vez, no poder despegar la nariz del libro. La primera vez que lo leí, en la adolescencia, quedé prendada del ambiente, de la música clásica, del teatro y de la elegancia. La segunda vez me he enamorado de la desesperanza que desprende, de la escritura de Rice y del soberbio retrato que hace del luto.

Y ahora ¿todavía quieres la entrevista?

Puntuación: 5 de 5.

Reseña: muerto hasta el anochecer (Charlaine Harris)

  • Autora: Charlaine Harris
  • Editorial: DeBolsillo/Pandora
  • Fecha de publicación original: 2001
  • Precio: descatalogado
  • Páginas: 384 (DeBolsillo)
  • ISBN: 9788466322829
  • Traducción: Aitor Solar Azcona
  • Colección: los misterios de los vampiros del sur (1/13 + acompañantes)

Cuando el vampiro entró en el bar, yo llevaba años esperándolo.

¿QUÉ ES MUERTO HASTA EL ANOCHECER?

Si los misterios de los vampiros del sur ya eran muy famosos por sí solos creo que, tras el estreno de la serie de televisión True Blood, el alcance es espectacular. Aún así os cuento un poco el argumento para ir entrando en materia:

Sookie Stackhouse vive en un pueblo del sur de Estados Unidos. Es guapa, cabezota, atrevida, puede leer mentes y trabaja de camarera. Su vida, y la de todo el mundo, cambia con la aparición de la sangre sintética embotellada, un invento que permite a los vampiros ocupar espacio en la vida pública y que llevará a su vida al vampiro Bill y un montón de problemas.

¿CÓMO ES MUERTO HASTA EL ANOCHECER?

Antes de nada voy a daros un consejo ahora que han pasado bastantes años. Sé que es difícil, pero intentad leerlo sin pensar en la serie de televisión. Con ella en la cabeza es probable que os decepcione en un sentido u otro.

Si True Blood destaca desde el principio por una galería de secundarios y subtramas grande, muerto hasta el anochecer lo hace por centrarse casi exclusivamente en Sookie y Bill con pequeños destellos de Sam, Eric, Jason y la abuela Stackhouse. Es muy cortito, podríamos decir que una introducción que se lee muy rápido y de verdad os recomiendo verlo así.

Dicho esto, es un libro divertidísimo. Las páginas se pasan casi sin darte cuenta y congenio mucho con el humor de Charlaine Harris.

La idea de poner a tu vampiro protagonista el seductor, principal interés romántico, como un señor con el nombre Bill, soso y vestido como el típico señor en fachaleco tiene mucho más mérito del que quizá estéis pensando. En lo personal, no me gusta Bill ni aquí ni en la serie de televisión, pero el personaje en el libro está construido de una manera maravillosa. Es tan ridículo y se toma tan en serio a sí mismo que me resulta hilarante.

He empezado por él porque adoro cómo se mezcla eso con lo asertiva que es Sookie y la enorme confianza que tiene en sí misma.

Puede que no tenga educación y que sea ingenua, pero no soy estúpida ni inculta.

Su relación desde el principio está basada en que para ambos es cómodo estar juntos, tienen las hormonas revolucionadas y son muy guapos. Y la verdad es que lo adoro porque más que un sentimiento de instalove genera naturalidad y bastante diversión.

Y es una cosa que me encanta de Sookie, cómo su sentido de la practicidad invade la novela. Cómo se expresa, las decisiones que toma, sus interacciones con el resto de personajes. Ni la hacen ni buena, ni que empatices, si no que la convierten en el condimento necesario para esta historia de cinismo sureño.

Esto es importante porque la ubicación, el norte rural de Luisiana, es uno de sus elementos más destacados. Harris utiliza los estereotipos que van asociados a esa zona de Estados Unidos, desde el racismo a la hospitalidad, los estira hasta el extremo y les añade tener que lidiar con vampiros. Y lo hace muy bien.

Los secundarios son, quizá, el punto más débil de la novela. Es muy extraño decir esto en un libro en que sale Eric y Eric, es, simplemente, genial. Pero todos los demás son bastante olvidables, o, como en el caso de Sam, irritante.

El vampiro que me señalaba Bill era desde luego atractivo. De hecho era radiante: rubio, ojos azules, alto y de anchos hombros. Llevaba puestos unos vaqueros, un chaleco y botas, y nada más. Se parecía a los hombres de las portadas de las novelas rosas. Me dio miedo hasta el tuétano.

Y eso que en las descripciones que hace Sookie de su hermano están algunos de los momentos más divertidos del libro.

No es un libro feminista o que presente una diversidad positiva, pero si es un libro que utiliza todos los elementos a su alcance para hacer una parodia muy bien llevada de lo contrario. Tanto es así que la autora no necesita esforzarse en crear un malo bien definido, la ambientación se encarga de que no haga falta.

Por otro lado sé que todos, incluida yo, nos acercamos a los misterios de los vampiros del sur por las tramas románticas. Es desde luego la base del argumento. Pero que eso no nos haga olvidar que muerto hasta el anochecer es también una fantasía urbana con elementos muy reseñables.

Para empezar la idea de la sangre sintética es estupenda. De ahí vamos a la historia de qué son los vampiros, siendo la versión pública una supuesta enfermedad y no que se trate de muertos vivientes. Y con eso Harris navega muy hábilmente el terreno de los medios de comunicación y la manipulación de la gente con dinero. Con todos estos elementos corona una novela sobre prejuicios y vivir en sociedad.

En este punto voy a volver a recalcar que este no es un libro feminista o que haga buenas representaciones. Pero, aún así, lo que mueve la historia son asesinatos de mujeres, cómo se las juzga y la manera en la que el pueblo de Sookie reacciona. Es muy muy interesante, está muy bien hecho y subrayo que esta es una fantasía urbana que, en lo conceptual, no tiene nada que envidiar a otras que no son famosas por sus romances.

Para terminar, hablando sobre la edición ya que esta vez sí lo he leído en español, quizá habéis visto en la ficha que la novela está descatalogada. No creo que sea difícil de encontrar, pero siempre está bien saberlo. La traducción me suena poco natural a veces pero en general no tengo queja.

La criatura a la que amaba estaba en alguna parte, en un agujero bajo tierra, a todos los propósitos muerta hasta el anochecer.

¿PARA QUIÉN ES MUERTO HASTA EL ANOCHECER?

Buscas un buen romance paranormal, este es tu libro. Si te quedaste con curiosidad por la serie de televisión ¡anímate, es muy cortito y se bebe!

Puntuación: 4 de 5.