Reseña: «Laura Silver Bell» (Joseph Sheridan Le Fanu)

El 7 de febrero de 1873 fallecía Le Fanu y, otro año más, me ha dado por conmemorar la fecha reseñando un relato. Esta vez ha tocado Laura Silver Bell, una historia de brujas y criaturas feéricas, publicada en el 72, y que no está entre sus más populares. Lo he escogido porque me gusta elegir una temática cada año y me venía bien pero, al margen de que había una bruja, llegué a ciegas.

Me ha sorprendido bastante para bien. A priori es un relato muy sencillo, ambiental, que tira de la lista de elementos básicos del folklore y del cristianismo. Pero en el proceso de ordenar mis pensamientos para escribir la reseña he terminado muy satisfecha.

Ubicado en el norte de Inglaterra, en el ficticio páramo de Dardale, es la historia de una chica llama Laura Silver Bell. Es muy joven, muy guapa y se quedó huérfana al nacer. Su madre había llegado al páramo sola, con algo de dinero y un par de objetos preciados como una pequeña campana de plata. Estaba embarazada y aseguraba que su marido llegaría pronto, pero no llevaba anillo de casada y nadie llegó nunca a preguntar por ella o reclamar al bebé.

Así terminó adoptada por un señor demasiado mayor para hacerse cargo y que creía en el bautizo en la edad adulta, cuando la persona podía consentir.

Por ella se preocupa también la antigua partera del pueblo, ahora reconvertida en bruja, Mall Carke. Mall vive sola, vende calcetines y le arranca el corazón a sus cabras para descubrir si otra bruja las ha matado. Sabe reconocer al momento a un ser féerico, no se achanta, tiene ganas de ganar dinero y va a intentar salvar a Laura de ser secuestrada.

Tiene un giro curioso. Voy a entrar un poco en detalle y la historia es muy corta pero, con lo sencilla que es a priori, no os voy a destripar nada. Lo que va a pasar lo sabéis casi desde el principio.

El caso es que el tono es bastante moralista. La historia sucede por una serie de elementos típicos del folklore y los cuentos. A saber: que es una historia de mujeres en las que todas están faltas de la supervisión de un hombre, que el bautismo en la infancia es un pilar esencial para que dios te proteja, que no debes ansiar ni poder ni dinero, que no te fíes de las apariencias, que sigas el camino a casa sin distracciones y que la gente fuera de las ciudades es bastante simple.

Lo primero que os va a llamar la atención es que los diálogos están escritos en un dialecto de Northumbria y que el autor aprovecha cada oportunidad que tiene para criticarlo (I soften her patois o the disguise of the rude Northumbrian dialect). Pero aún así decide usarlo, y mantenerse en sus trece con él. Está ahí hasta el final de la historia. De hecho, si no estáis acostumbrados a leer en inglés, este es un relato que no os recomiendo en absoluto.

Y, mezclado con esto, la razón por la que al final me ha satisfecho tanto el relato, es que no seguir ninguna de las convenciones morales que predica Le Fanu no convierte a nadie en mala persona. La bruja que hace hechizos con corazones es bien maja y protege a la cría incluso con riesgo a su propia vida. Ella está hechizada, pero es bastante tierna. Hasta en el momento más raro se acuerda de pedir que le digan a su padre que le verá pronto. El padre adoptivo le guarda todo el dinero de su madre en el banco para cuando sea mayor. Las cosas pasan porque hay mal en el mundo, porque dios no les protege porque no son buenos cristianos, pero ellos en sí son todos víctimas de una criatura bastante siniestra.

Además, aunque la crítica a lo pagano y a lo que se aleja de la fe cristiana es muy directa, lo que les ayuda a veces es precisamente ese conocimiento de las hadas que no aparece en la biblia.

Leerlo no es la experiencia más entretenida y recomendable, pero la base me parece buenísima y muy interesante. Ayuda también que la criatura en sí es inquietante de verdad. No vais a pasar miedo, pero hay una escena de un parto que tiene un comentario que me tocó la fibra. Me gustó muchísimo como terror.

Por si os lo estáis preguntando, por cierto, Le Fanu era protestante. En concreto dentro del calvinismo (su familia era de hugonotes) que, tras la católica, es la Iglesia más grande de Irlanda. Y sí, Le Fanu era irlandés, el cuento de hadas está muy dentro de las tradiciones irlandesas, pero esto como os decía al principio se sitúa en el norte de Inglaterra.

Cerrando ya la entrada, si estáis buscando un relato cortísimo, victoriano (es decir, libre de derechos de autor), de hadas o brujas este puede ser una buena opción. Voy a volver a insistir en que no es una lectura amena, pero al final tiene varios elementos que animan mucho al comentario y a darle vueltas.

La imagen que he usado es de otro irlandés, Harry Clarke. Apareció en Tales of History and Imagination (1923) para ilustrar un relato de Poe. Podéis verla entera aquí.

Y Laura Silver Bell lo podéis leer, por ejemplo, aquí.



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