Ah, los dolores y alegrías de las publicaciones de Image.
Hoy voy a hablaros de un cómic que me gusta mucho. Uno de esos trabajos con libertad creativa, donde los derechos y beneficios van a quien deben: los artistas. Uno de esos que, para existir, dependen de la tranquilidad económica de quien lo hace y que quizá acabe, quizá no, quizá lo haga quince años después. De momento tenemos tres tomos (el último de 2021) y esperanzas.
Black Magick es la historia de una detective que trabaja para la policía de Portsmouth cuando no está con su coven haciendo algún ritual. Le gusta montar en moto, tiene una casa imponente y un gato negro al que puede usar como excusa si una noche quiere retirarse pronto. Además se llama Rowan Black y, como soy muy básica, me hace mucha gracia que el título pueda leerse Magia Negra tanto como Magia de Rowan de Black.
Está lleno de cositas de estas, como que en la placa de policía, que en la portada vemos en primer plano, en vez de 666 el número sea 333.

Estas cinco grapas (el primer tomo), corresponden a ese momento de normalidad en una historia de misterio; en el que te presentan a los personajes en vidas que percibes que se van a romper, sus relaciones, sus filias y fobias. Mientras la intriga va creciendo, sabes que hay algo que está mal más allá de lo que estás viendo, y los protagonistas empiezan a hacer sus propias cábalas.
Y todos son muy listos, todos tienen mucho bagaje, pero todos están equivocados. La manera en que Rucka construye los diferentes misterios, confusiones, escalas de grises y elementos siniestros podría aparecer en un manual de cómo montarte una fantasía urbana detectivesca oscura.
Creo que lo que más me gusta es la forma en que conjuga la epicidad de la magia, la doctrina y rito detrás de las creencias, con la normalidad. Con el día a día, trabajos, estrés y la manera de interactuar entre los personajes. La escena de apertura, un grupo de mujeres haciendo un ritual hasta que a una le suena el teléfono, plantea muy bien el tono.
Además el dibujo y el color están perfectos. El trabajo de Nicola Scott es espectacular, precioso. Tiene un nivel de detalle increíble y lo acompaña con una capacidad de expresión y movimiento maravillosas. A veces las caras parecen salidas de una historia antigua, tipo Esther y su mundo, y me encanta. Además es una tontería, pero adoro lo acuosos que le quedan los ojos.
El color, de la propia Scott con la asistencia de Chiara Arena, es una escala de grises que señalan el mundo cotidiano, sin magia. Cuando esta aparece la paleta cambia, con pequeños toques brillantes, y el efecto es muy bueno. No abusan de ello, tiene el toque justo, y leed hasta el final del tomo para disfrutar de ello al máximo.

Esta mezcla de guion y arte gráfico le dan a la obra un ritmo muy particular. Por un lado tiene tantos detalles que quieres detenerte en cada momento, admirar lo que tienes delante, observar las pistas y la trama. Por otro hay bastante acción y, aunque te gustaría parar, algo te compele a seguir y seguir y avanzar a la velocidad de los acontecimientos.
Mi única queja es que no mantiene del todo bien el tono. Tiene el toque de humor al principio que os contaba, pero luego no termina de salirles bien repetir este tipo de escenas. Esto hace que a veces las interacciones entre personajes queden un poco extrañas, sobre todo la aparición de una señora embarazada que es un momento en el que se pasa de típico.
En cualquier caso es parte de la construcción, cumple su propósito, no me molesta casi y es ponerse quisquilloso. Es un tomo que os recomiendo muchísimo si os gusta este tipo de historias.
En la web de Norma podéis ver las primeras páginas.

- Guionista: Greg Rucka
- Ilustradora y colorista: Nicola Scott
- ISBN: 978-84-679-3633-9
- Precio: 17’00€
- Número de páginas: 136

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