A priori la fantasía épica puede parecer un género más atípico a la hora de tratar la situación actual de la vivienda, en especial si lo comparamos con las distopías o el terror contemporáneo. En realidad es igual de relevante y, en mi opinión, es además bastante gracioso.
Nota: la imagen del banner es un dibujo de Minas Tirith realizado por Alan Lee.
UNA MIRADA AL PASADO. EL FALSO MEDIEVO.
Si en distopía y utopía teorizamos sobre futuros, en la épica lo hacemos sobre el pasado. No creo que haga falta que explique por qué es importante estudiar historia, pero sí creo que es relevante hacer hincapié en que también es significativo cómo pensamos que fueron las cosas. Y eso es lo que hace, en gran medida, la fantasía épica.
Han corrido ríos de tinta sobre el falso medievo a lo largo de los años. Lo normal que nos parece que coman patatas, lo extraño que vemos que haya igualdad entre hombres y mujeres. Siempre mezclado con el muy mal entendido “es que en esa época la gente era así”.
Sí, obviamente ha habido avances sociales. Pero no, el pensamiento humano nunca, jamás de los jameses, ha sido un monolito. Y muchas cosas que se piensa que no hacían fruncir el ceño a nadie, en realidad tenemos referencia de que sí lo hacían. E, incluso si no es directa, puedes comparar unas obras con otras. Incluso con todas las trabas que tiene la preservación de pensamiento que va a contracorriente a lo largo de los siglos, se aprecia de forma muy clara cómo diferentes autores tenían diferentes sensibilidades.
Es muy importante que entendamos esto, como sociedad. Sobre todo porque vivimos una lucha constante en la que parece que todo llega por primera vez. Que vas contra una corriente natural de siglos, y claro, si ha sido así tantísimo tiempo por algo será. No obstante no es real.
Pero bueno, voy a no intentar detenerme más ahí. Vamos a reorientarnos a la vivienda.
Y es que la vivienda es uno de los aspectos más tratados y, a la vez, más constreñidos a una mirada superficial y vaga en el género.
ECONOMÍA DEL FALSO MEDIEVO
Aragorn es el ejemplo que siempre se pone para hablar de este tema y no es de extrañar, poque es el más sencillo y el que probablemente más gente conoce. Intentando resumir mucho, a la Tierra Media le va mal porque una sombra se cierne sobre ella y ha quitado al legítimo heredero al trono del mando. Los senescales no han funcionado bien. La esperanza de la humanidad es el retorno del rey.
¿Pero cuál es el plan de Aragorn? ¿Por qué suponemos que con su llegada al trono todo mejorará? ¿Todo lo que hace falta es ser una buena persona?
Aplicad esto a la vivienda.
Sabemos que los trabajadores de las tierras han estado sufriendo el mal gobierno. Pero Aragorn, aunque sea el dueño último del suelo ¿Puede hacer que los que gestionan por él los territorios sean justos? ¿Qué es ser justo a este nivel? O estamos hablando de algo tipo Fuenteovejuna, pensando que si algo sale mal todo se solucionará con que la gente vaya a hablar con él. Porque el problema era un señor concreto, claro, y no Aragorn y su responsabilidad. Ni un problema sistémico. Porque algo así es una excepción, no la norma (nótese la ironía).
La respuesta sencilla es, por supuesto, que El Señor de los Anillos se ocupa de lo que se ocupa. El libro no tiene por qué tener todo este discurso, está bien como está. Lo importante es cómo percibimos nosotros, como lectores, esta visión romantizada del pasado.
LA PIRÁMIDE SOCIAL. UN MUNDO DE HERENCIAS Y PERMANENCIA
La respuesta un poco más complicada es que la fantasía épica es un género especialmente centrado en la permanencia y el legado. En acciones que permean la sociedad, que cambian el mundo y siguen siglos después teniendo repercusiones. Seguro que habéis notado, por ejemplo, que la mayoría de sagas de fantasía que cubre el pasado, incluido el grimdark, suelen tener muchísimas ruinas. Es por esto.
Permanencia, herencia y legado son términos que se asocian directamente a nobleza y monarquía. Eso equivale a destino. Y destino equivale a que eres dueño de la tierra porque una fuerza superior lo ha querido así. Lo que hace que todos los demás seamos invitados en tu casa.
El de la fantasía épica es un juego de generaciones.
La realidad de esto es clara. Nadie tiene más derecho que otras personas al espacio, pero la herencia, como concepto, es uno de los más fuertes en la cultura occidental. De nuevo, el problema no es que existan estos libros. Mi género favorito es la épica, con mucha, mucha diferencia. Pero detrás de este pensamiento está este constante me merezco esto porque mis padres se esforzaron, tú te lo mereces menos.
No digo que a nadie deban quitarle la casa heredada de sus padres. Digo que un sistema que se legitima en merecer por sangre es estúpido.
EL HUÉRFANO PARADIGMÁTICO, EL AVENTURERO SIN CASA Y LA POSADA COMO HOGAR
Y es un sistema curioso, porque el tópico protagonista huérfano es muy común. Pero claro, es que el protagonista va a descubrir que en realidad era de la nobleza, o se va a casar con alguien de ella. O es un mago que de pronto va a tener una Torre como propiedad inmobiliaria.
Porque el caso es que el huérfano normal necesita un motivo para tener todo eso. Es una paradoja que se me hace muy graciosa. Si el protagonista es un huérfano sin más, si va y dice yo voy a tener un castillo enorme, un montón de criados y la gente me va a rendir pleitesía, es o un antihéroe o un idiota. Pero si resulta que el protagonista lo merece por sangre o matrimonio (y, además, suele poner un poco de resistencia) entonces es un triunfo.
La épica, además, ha bebido muchos, muchos años, del viaje del héroe. Los personajes no suelen quedarse en su casa y, su lugar de descanso, suele ser una posada.
Esto es muy, muy curioso y daría para una entrada entera. La posada no suele ser cara. Los personajes entran a ella, a menudo, contando moneditas. O tienen que dormir con los animales. Pero el comentario constante no es sobre el precio de tener un techo sobre tu cabeza, si no sobre la pobreza del protagonista.
EL GRUESO DE LA POBLACIÓN. DESPLAZADOS.
Dije en la entrada de presentación a este ciclo que para la fantasía, uno de los peores pecados que un malvado puede cometer, es desplazar a la población. Cuando ves a la gente ser echada de sus casas, abusada con impuestos injustos o tener que abandonar su hogar por la guerra sabes que es una señal de degradación moral absoluta.
Pero la manera en la que representan esto es bastante retorcida.
Para empezar, como comentaba arriba, seas dueño de tu casa o no el dueño real del suelo es el gobernante. Atacar a la población es algo que le hacen a la gente pero que, a nivel de trama, le hacen al protagonista. Rara vez en fantasía se resuelve, volviendo al tema económico, cómo se reconstruye una sociedad. Pensad en el mundo actual, en todas las catástrofes que hemos vivido en los años que tengamos cada uno ¿Creéis que hay alguna que se haya resuelto de forma justa para las víctimas?
Y volvemos a Aragorn y cómo su gobierno, porque él es digno y buena persona, puede arreglarlo todo ¿Cómo? Además la situación de colonialismo y genocidio tiene soluciones difíciles. Es obvio que si ha habido un mal gobierno gente ha perdido sus casas y gente afín al régimen las ha ocupado. Quizá los dueños ya han muerto, quedan los hijos, que nacieron ahí. La épica no resuelve nada de esto. Y quiero dejar muy claro que no pretendo que lo haga. Lo importante es que hay motivos, sobre cómo vemos el mundo y el pasado, por los que no los hace. Y que disfrutar el arte sin una mirada crítica sustenta los abusos de poder.
EL CAMPESINO FELIZ
El siguiente paso a todo esto es la visión idealizada del mundo agrícola. Lo bucólico es inseparable al género y, a menudo, deja la misma sensación que cuando alguien muy pijo te dice que la gente de India lo pasa muy mal pero tienen mucha paz interior.
Ugh.
El campesino feliz es una persona que suele ser inculta, pero noble de espíritu. Puede tomar variantes, puede no ser un campesino literal, pero es muy fácilmente reconocible en la épica.
Este tipo de personajes suelen ser dueños de una casa muy pobre, en la que el protagonista se siente más a gusto que en el palacio. Es en gran medida así porque comparten lo poco que tienen y eso tiene un valor añadido.
La cosa es la siguiente. La guerra entre campesinos y terratenientes, la idea de que los dueños de la tierra prácticamente ni la conocen y tu vida está totalmente ligada a sus decisiones e impuestos, es antiquísima. Esa casa que te están enseñando ¿es su casa, de verdad?
Y esta idealización, esta presentación de que con un gobernante justo en el fondo el sistema está bien ¿A qué obedece?
EL DESTINO DE UNA CASA Y NUEVAS FANTASÍAS
Pues a lo mismo que comentábamos antes. Es un círculo cerrado. La épica, de forma clásica, no busca cambiar el sistema por injusto que sea. El sistema es destino, es herencia, lo que necesita es a gente buena al cargo. No que tú seas dueño de tu casa.
Por supuesto todos estos tópicos no son fijos y siempre se han asomado ideas diferentes entre los huecos. Pero, además, la fantasía de los últimos años se ha ocupado cada vez más y más de explorar estos problemas y contradicciones. Tenemos libros sobre el punto de vista de los orcos como trabajadores, a Jemisin hablando de lo frágil que es tener una casa, porque dependes de que el resto de la sociedad acepte que la tengas, o a Sanderson que, penséis lo que penséis de él, siempre intenta romper el paradigma.
El señor mormón irrumpió en la fantasía con Elantris, una novela que destacó en gran medida por no ser otro viaje del héroe. Su visión de cómo se aísla a la gente (por una enfermedad contagiosa) en un sitio en ruinas, en condiciones insalubres, aunque no termina de aterrizar el argumento me parece muy relevante al tema. Lo mismo se puede decir de Nacidos de la Bruma, que en este caso me parece que no es que no aterrice el argumento, es que estrella el avión. Pero bueno. Lo importante es que incluso en lo más mainstream de la fantasía, el tema de la vivienda ha sido de los más percibidos y relevantes, y de los que está sufriendo más evolución.
Eso, por un lado, nos ayuda a cerrar esta entrada con una prueba de que mi argumento sobre que hablar de vivienda y fantasía épica es igual de relevante que hacerlo de ciencia ficción y de terror.
Por otro, nos deja con las ansiedades que está generando en la vida real y cómo, siempre, se traspasan a la ficción. Y, para luchar contra eso, el 24 de mayo, si estáis en Madrid, en Atocha a las 12h toca manifestación. Traed una botella de agua porque las temperaturas no van a dar respiro.

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