Reseña: transformación (Mary Wollstonecraft Shelley)

¿QUÉ ES TRANSFORMACIÓN?

Entre 1828 y 1857 se publicaba en Londres The Keepsake, una antología ilustrada de relato y poesía con unas impresiones de alta calidad enfocada a mujeres de clase media como regalo navideño. Este fue uno de los lugares en los que la autora de Frankenstein publicó un mayor número de historias cortas y es, por supuesto, el caso de la que nos ocupa hoy.

Transformación se publicó en 1830. Es decir, fue el relato que apareció después de el mal de ojo y el número de la revista que corresponde es The Keepsake for 1831. Su título original fue Transformation.

La ilustración aparece atribuida a Miss Sharpe y el grabado a J.C. Edwards. Es un pedazo de la imagen original lo que he utilizado para la cabecera. Aunque la revista la utilizase aprovechando que un personaje del cuento de Shelley también se llamaba Juliet, en realidad es un trabajo de 1821 representando a la Julieta Shakespeariana.

Como ya está libre de derechos de autor podéis encontrarlo de manera legal y gratuita por ejemplo en esta web de la universidad de Columbia. En español lo tenéis en la antología transformación y otros cuentos, a la que da nombre, y es de la editorial páginas de espuma. La traducción es de Marian Womack pero, como yo lo he leído en inglés, no sé deciros qué tal está.

RESUMEN DE TRANSFORMACIÓN

Creo que transformación es uno de los relatos más populares de Mary Shelley pero, aún así, siento que no tiene tanta información en español. Por si acaso voy a hacer un resumen de la historia y, el que prefiera leer el relato entero, puede pasar sin más a la siguiente sección.

Lo primero que aparece son unos versos de la balada del viejo marinero, de Coleridge. Estas frases sirven, junto a la introducción que después nos hace el protagonista, Guido, para enmarcar el carácter de fantasía y misterio de la narración.

A pesar del miedo y la vergüenza nos cuenta su increíble historia:

Ante el destierro y pérdida de las riquezas de un buen amigo de su padre, la familia de Guido se hizo cargo de la hija de este, Juliet. Desde muy pequeños tuvieron un vínculo muy fuerte, que terminó en un juramento de matrimonio cuando él tenía 11 y ella 8.

Años después, tras la muerte de su padre, Guido ha dilapidado la fortuna familiar después de una vida de excesos. El padre de Juliet en cambio ha vuelto y hecho fortuna y esta vez se cambian las tornas. A pesar de llegar a quererse como padre e hijo, el marqués de Torella impone a Guido una serie de medidas económicas si quiere casarse con Juliet. La situación frustra mucho al protagonista, que intenta secuestrar a la chica. Es descubierto y termina siendo él mismo desterrado y se niega a todo intento de ayuda por parte del marqués.

En estas se encuentra cuando, vagando cerca de un acantilado, es testigo de un naufragio. El único superviviente es un enano deforme con poderes mágicos que entra en escena, directamente, jurando por San Belcebú. De su conversación con Guido sale un trato: intercambiarán cuerpo por tres días y a cambio nuestro protagonista pasará a ser dueño de sus riquezas.

«I ask for a loan, not a gift,» said the frightful thing: «lend me your body for three days–you shall have mine to cage your soul the while, and, in payment, my chest. What say you to the bargain?–Three short days.»

Guido acepta y los tres días pasan pero entonces, en un sueño, ve al que ahora posee su cuerpo convencer a Juliet de que se casen. Esto le hace volver a Génova, donde descubre que todo es real y el matrimonio está preparado para celebrarse al día siguiente.

Enfurecido, Guido ataca al enano que, por supuesto, se defiende, provocando un mutuo apuñalamiento. Después de perder la conciencia despierta, su enemigo en teoría muerto y él curándose de la herida técnicamente autoinfligida.

Aunque se más o menos sobreentiende que ha vuelto a su cuerpo en realidad el relato es bastante vago al respecto y hace hincapié en que nunca se recuperó del todo.

 I have never, indeed, wholly recovered my strength my cheek is paler since–my person a little bent.

Por supuesto esta situación le sirve para reformarse y casarse con Juliet.

CÓMO ES TRANSFORMACIÓN

En esencia, muy parecido a Frankenstein. Al gusto de Mary Shelley (y de su época, en general) por las historias metidas en otras historias, se suma una larguísima lista de paralelismos. Desde la personalidad del protagonista, Guido, muy afín a la de Victor en su orgullo, la manera en la que la naturaleza y soledad interaccionan con los protagonistas, la visión del amor y, sobre todo, la representación del alter ego.

En Frankenstein Victor se auto representa involuntariamente en su monstruo y para Guido es un enano deforme.

Aquí haré una pequeña pausa para hablar de reseñas y fruncir el ceño. Mary Shelly utiliza ocho veces la palabra enano (dwarf) y siempre la acompaña de una miríada de connotaciones negativas y deformaciones. Es su intención dejar claro tanto en los diálogos del personaje como en su descripción física que no se trata en realidad de un humano. Si habéis leído Frankenstein sabréis cómo la novela le niega constantemente la humanidad y, aquí, es lo mismo aunque más simplificado. Es una personificación de todo lo malo en Guido.

Soy plenamente consciente de la problemática de este tipo de representaciones y de que, si habéis leído el resumen o si leéis el cuento, se llega a hacer bastante desagradable. Pasa lo mismo con el gusto de esta época por el orientalismo y un sin fin de cosas más y os recomiendo que vengáis a estas historias cuando no tengáis un mal día.

Bueno, sigamos.

De nuevo la autora se recrea en algunos de sus elementos predilectos como los naufragios (recordemos que así fue como perdió a su marido) y la naturaleza agorera que tanto gusta a los góticos.

Tampoco pierde oportunidad de hacer otra de sus cosas de favoritas, la crítica política a través de paralelismos históricos. Aquí es Carlos VI y su ceguera ante el sufrimiento de la población la herramienta para dar en los morros a los gobernantes de su época.

Lo que os imagináis en un relato de Shelley después de leer Frankenstein pero que, en realidad, no aparece mucho en su obra, es lo que os vais a encontrar aquí.

Esto es negativo en el hecho de que tiene personajes femeninos mil veces mejores que Julieta, que representa en transformación una suerte de ángel del hogar que se deja llevar por los vaivenes de la historia sin gran peso a pesar de ser el premio final.

La joya narrativa de transformación, en cualquier caso, la vais a encontrar al final. Es ambiguo, da para muchas interpretaciones y la exploración entre quien creemos que somos, quién somos en realidad y qué sobrevive de nosotros cuando intentamos ser mejores personas es apasionante.

Como todo con Mary Shelley es una lectura densa que, aunque muy breve, requiere tiempo para no perderte en el exceso de palabras.

PARA QUIÉN ES TRANSFORMACIÓN

Si no habéis leído Frankenstein y queréis probar si os gusta el estilo, esta es vuestra obra. También si lo habéis leído y queréis algo similar (que, como digo, no es realmente común encontrarlo en su bibliografía) vais a disfrutarlo.

FUENTES