Llamas en Nuncanada es una conjunción de ideas buenísimas, un inicio que atrapa, una ejecución que me falla y uno de los finales que menos me han gustado en mi vida. No voy a hacer ningún spoiler, pero me está costando separar la experiencia con el cierre de trama del resto de la novela.
Lo voy a intentar en cualquier caso.
La novela cuenta la historia de Riley y Oliver, dos hermanos huérfanos que, huyendo del abuso físico y psicológico al que les somete su primo, terminan en una versión muy particular de Nunca Jamás. Es una suerte de homenaje a Peter Pan, El señor de las moscas y la oscuridad del rancho de Charles Manson.
Quizá esto último es, de hecho, lo más relevante. Por si no lo sabíais, el rancho Spahn es un terreno gigantesco relacionado con un actor famoso de cine mudo, lugar de rodaje de películas y series y, cuando su último dueño (un granjero llamado Spahn) se quedó ciego, hogar de la familia Manson. En los años 70 fue arrasado por un incendio. Así que sí, como veis está hasta en el nombre.
Ward mezcla la trama de los dos hermanos con varias extra. Una sigue a dos reporteros haciendo un documental, otra la historia de un carpintero que trabajó para un actor famoso en Nuncanada y alguna otra cosa que es mejor no contar. Si habéis leído más de la autora o leído reseñas de otros de sus libros, sabréis que la mezcla de momentos temporales, puntos de vista y confusión entre realidad y ficción son sus signos de identidad. Pues bien, aquí toda la idea que plantea, que de verdad es buenísima, para mi gusto hubiera quedado mucho mejor si no hubiese intentado usar sus estructuras afines.
Ya os he contado de dónde bebe de forma clara. Pero ahora os voy a decir algo a lo que no aspira pero a lo que me recuerda: Carrie, de Stephen King. Ambas son novelas que mezclan cierta idiosincrasia estadounidense, estructuras familiares y religiosas, y cómo se perpetúan los ciclos de violencia y terror. La diferencia es que, mientras Ward es mucho mejor escritora de toda la parte psicológica, King domina la estructura. Y, en este caso, la estructura me parece un elemento más importante.
Si en vez de liarse con los puntos de vista lo hubiera distanciado más, con algo similar a las noticias de prensa y la investigación que propuso el autor de Maine, creo que estaríamos ante una novela mucho más satisfactoria.
Tal y como es no es que sea mala, Ward en un mal día sigue siendo mejor escritora que muchos en sus mejores, me guste a mí o no. Pero lo que quiere que sea un misterio no lo es, para mí, en ningún momento. Quién es quién, temporalidad, todo, es bastante obvio. Y todos sus intentos por generar intriga me fallan.
Eso sí, en Riley y Oliver tenía una trama brillante. Si hubiésemos podido explorar mejor Nuncanada, al resto de niños perdidos, el misterio del lugar y haber conocido la casa que lo domina todo de otra manera, creo que me hubiese gustado más que La casa al final de Needless Street.
Os dije en esa reseña, además, que me molestaba bastante el juego detrás del misterio. La manera en la que buscaba que pensases ciertas cosas y casi te empujaba a juzgar A o B. En este caso no. Aquí los personajes están destrozados, no saben romper el ciclo de violencia, cuando tienen buenas intenciones es cuando más mezquinos llegan a ser pero no noto a la autora detrás empujándome a nada. Es lo que es, me gusta lo que plantea y el horror psicológico está genial expuesto.
Aún así en este caso, aunque hay escenas bastante horripilantes, la novela tiene más de suspenso que de terror. De nuevo, como parece que suele ser común en ella, qué es realidad y qué ficción queda bastante diluido y a opinión del lector. Pero en realidad son elementos que quedan demasiado tapados por los esfuerzos de Ward en generar intriga. Una intriga que, como acababa de comentaros, no me funciona. Y que, si hubiera enfocado mucho más a lo especulativo, para mí habría sido mucho más resultona.
Sí me gusta dentro de esto los juegos de palabras que hace con el nombre del sitio, Nowhere. No sé cómo habrá quedado en español, pero desde luego en inglés funciona. Tengo fe en que la traducción estará bien porque es de Cristina Macía, así que de hecho me genera bastante cuiosidad.
También reconozco que, aunque no me gustan sus esfuerzos por ocultar qué pasa en realidad y creo que su problema ha sido no saber soltar sus herramientas usuales de escritora, veo que en realidad había cierto intento detrás. Como os decía nada más empezar, las referencias son clarísimas. Quiere que te des cuenta de por dónde va a ir la trama a base de referencias culturales fuertes. Y, también, hace un uso muy frontal de la teoría de la pistola de Chejov. En Llamas en Nuncanada Ward es muy, muy clara sobre qué elementos tienes que mirar y recordar en cada escena. Tanto que, lo que sí consigue, es crearte cierta tensión cada vez que menciona ciertos objetos porque sabes que en algún momento va a pasar algo con ellos. A veces más de una cosa.
Por otro lado, sé que a mucha gente leer terror con niños como protagonistas puede echarles bastante atrás. Si ese es vuestro caso, esta novela no os va a gustar. He comentado ya que el mejor trabajo lo hace en el apartado psicológico, en concreto en el del trauma, la tortura y la manera en la que a menudo la brutalidad son comportamientos replicados de una infancia rota.
La novela empieza con una cita de Edna St. Vincent Millay (La infancia es el reino donde nadie muere) y, justo a continuación, en un párrafo que me parece un comienzo increíble, nos habla de cómo a nuestra niña protagonista la persigue la muerte.
Como suele ser habitual con Runas tenéis las primeras páginas disponibles en PDF, por si le queréis echar un ojo: https://www.alianzaeditorial.es/primer_capitulo/llamas-en-nuncanada.pdf
Y bueno, ya solo me queda hablar (sin spoilers) del final. Hasta aquí le habría dado a Llamas en Nuncanada, dependiendo del momento, entre tres y tres estrellas y media sobre cinco. Pero de pronto te cuela otra cosa que, de verdad, yo no me podía creer. Lo mejor que puedo decir de la trama con la que termina es que, me encontraba tan impactada, que no me produjo sopor. Es que ni siquiera puedo poner un ejemplo del grado de surrealismo que alcanza de pronto.
En fin. Sea como sea es una novela bien escrita. Si os ha gustado o intrigado el trabajo de Ward hasta aquí aseguraos de echarle un ojo porque, aunque creo que esta no va a ser una de sus novelas clave, quizá representa un salto en su escritura. Que lo siguiente puede ser sorprendente de maneras que no ha explorado todavía y que puede ser muy interesante tener toda la información para poder analizarlo. Yo desde luego he salido con ganas de leerme el resto de su trabajo.

- Título original: Nowhere Burning
- Autora: Catriona Ward
- Traductora: Cristina Macía
- Publicación original: 2026
- Editorial: Alianza (sello Runas)
- Páginas: 288
- ISBN: 979-13-7009-172-9
- Precio: 21’95€
- Género: Misterio, Terror psicológico
- Autoconclusivo

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